"No tiro la toalla: aún nos queda una bala de salvación"

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"No tiro la toalla: aún nos queda una bala de salvación"

"No tiro la toalla: aún nos queda una bala de salvación"

NÉSTOR GOROSITO VISITA el Asador para explicar su 'cuasi' milagro del Xerez, al que pilló desahuciado en enero y al que aún mantiene con posibilidades, aunque pocas, de salvación. El entrenador argentino se muestra encantado con España y quiere seguir aquí.

En las antípodas del exotismo y la jarana que sugiere su poblada y rizadísima melena, Nestor Raúl Gorosito (San Fernando, Buenos Aires, 1964) aparece por el Asador investido de la máxima seriedad posible, algo que confirma el que venga acompañado por Marianela, su señora. Durante el almuerzo el entrenador argentino del Xerez se nos revela un tipo familiar, entrañable, respetuoso y amante del usted. Cuando llegó, en enero, muchos vieron en él una solución extraña para desviar la atención, un enchufado del empresario argentino Souza que daría que hablar de todo menos de fútbol y de la desastrosa temporada que cosechaban los jerezanos en su debut de Primera, pero los buenos resultados le han colocado en un lugar honorable, cercano al milagro de un equipo desahuciado: "Cuando llegué dije que había potencial para estar entre los ocho primeros y la gente se rió. Y el parcial está siendo ese, más o menos. Jugamos bien contra el Getafe y eso fue lo que más me enfadó. Pudimos marcar el segundo gol antes que el primero, tuvimos ocasiones... Hubiera sido grande porque nos colocábamos a cinco puntos de la salvación y posibilidad de dos. Pero no bajamos los brazos".

Antes de la derrota ante el Getafe, el Xerez era el octavo equipo que más puntos había sumado en la segunda vuelta, el cuarto más goleador (19) por detrás de Madrid y Barça e igualado con el Zaragoza, y había dejado de tener los peores guarismos de las grandes ligas europeas: "No tiro la toalla. Nos queda todavía una bala para salvarnos y trataremos de acertar. Se trata de ganar en casa y arrancar una victoria o dos fuera. Hay materia prima, hay jugadores, y el respaldo que encontramos en el vestuario es extraordinario. Y eso que he dejado fuera de la lista algunas veces a gente".

¿Qué le dijo Gorosito a los jugadores para tal cambio radical con la era Ziganda? ¿Cuál es su librillo? "Nunca le voy a pedir a los futbolistas que hagan cosas para las que no están preparados. Pero proponer buen juego es la manera correcta de llegar a la victoria, cómo la seducción es lo mejor para conquistar a una mujer. En el fútbol, algunas veces, parece que para jugar bien hay que ser de izquierdas, tener un tatuaje del Ché y estar todo el día de fiesta... Y yo creo que más bien lo que hace falta es trabajo, solidaridad y compromiso. Así lo pensamos yo y mis ayudantes. Los momentos malos se notan menos con un equipo trabajado, con una estética fija".

"El Barça es un ejemplo para mí, claro. Porque tiene personalidad y aunque se ponga una camiseta negra y Guardiola salga con la cara tapada, sabes que está jugando ese equipo. No cambia de identidad respecto al rival y ése es mi credo futbolístico".

"En Argentina estamos acostumbrados más a trabajar físicamente, uno o dos días por semana corremos como si se tratara de pretemporada. Aquí inciden más en el aspecto técnico. El campo del Athletic me pareció más difícil que la cancha de Boca, pero le dije a mi gente que tratáramos de ganar. Perdimos, pero nunca íbamos a meternos todos atrás. Sé que ese partido nos mejoró y repito: todavía puede pasar de todo".

Nada hacía presagiar tal cambio radical cuando Gorosito llegó a Xerez envuelto en oscurantismo, poco después de que el argentino Federico Souza se hiciera cargo del club azulino. Lejos de lo que se piensa, Gorosito vivía al margen de esa operación: "Me trae el Colorado Lussenhoff, que jugó en Tenerife y Mallorca, pero al contrario de lo que se dice nunca tuvimos relación antes de esto. Me comentó la posibilidad de llegar al Xerez, que un empresario, Souza, quería una reunión conmigo. Quedamos al día siguiente pero tardé como 12 días en reunirme, tenía hasta ansiedad porque no sabía si iba a darse. Luego, afortunadamente, se dio".

No se arrepiente de la experiencia. Está dispuesto a seguir en el Xerez aunque se consume el descenso, pero... "Claro que seguiría en Segunda. Pero el club no puede seguir dividido en dos edificios, el de los administradores por un lado y Souza por otro. A día de hoy, sólo dos jugadores tienen contrato para el año que viene (se trata de Mario Bermejo y Souza) y o se arregla pronto o la próxima campaña puede ser un desastre. Quiero que se atiendan varias peticiones, hacer un equipo competitivo y poder trabajar tranquilo. Pero estamos perdiendo un tiempo maravilloso porque luego los futbolistas se arreglan con otros equipos. Hemos pasado una lista de jugadores que queremos que se queden, pero el tiempo corre en contra".

Néstor nos revela que ya pudo venir a España como futbolista, cuando militaba en el frío tirolés del Swarovski austríaco: "La verdad es que me quisieron el Sporting y el Sevilla. Pero yo no tuve representante hasta los 29 años. Igual, con alguien que me hubiera aconsejado mejor y con más contactos hubiera acabado en una liga grande, pero no puedo decir que no estuviera bien en Tirol. Me gusta Austria y vuelvo allí todos los años".

Llega la hora de conocer al Gorosito futbolista, centrocampista ofensivo, a veces por banda, campeón con Argentina de la Copa América en Ecuador 1993: "Empecé en River con seis años. Con 15, en el 79, ya me llevaron a entrenar con la primera plantilla, pero por una cosa u otra no estaba para debutar. De pronto, en el 81, me entró una hepatitis que me tuvo 72 días en el hospital ingresado y casi un año sin jugar, dijeron que iba a tener que retirarme. Debuté por fin en el 83".

"En el 86 fuimos campeones de la Libertadores y la Intercontinental y luego en el 87, de la Suramericana. Pero me marché a San Lorenzo y me costó. La gente me insultaba porque cuando llegas de River te miran como a un pijo, a un muchachito, y la verdad es que mi juego era muy así, muy de tocarla. Entrenaba Bambino Viera y hubo un momento en que le dije que no podía, que no iba a jugar más. Me fui 10 días a casa y me vinieron a convencer el Bambino y el presidente. Volví, me cambiaron de la banda a la posición de enganche, por detrás de los delanteros, y empecé a funcionar. Marqué 25 goles en 32 partidos y me vendieron al Swarovski. A lo mejor debería haber esperado, pero sucedió así".

"Del Swarovski volví a San Lorenzo, luego jugué en Chile, con Pellegrini de entrenador, más tarde me marché al Yokohama Marinos de Japón, donde tenía un entrenador que no me ponía. A los nueve meses volví a Argentina y a Chile también. Yo no probé el alcohol hasta los 29, brindaba con Seven-Up y mis compañeros se enfadaban. Por eso pude jugar hasta los 38 años, y lo dejé al final porque estaba solo en Chile y me aburrí. Creo que en todos los sitios me ha ido bien futbolísticamente, porque soy una persona respetuosa con los demás y con mi carrera".

Gorosito afirma que el balón y el banquillo estaban marcados en su futuro: "Siempre supe que iba a ser jugador de pequeño y siempre, también, que iba a ser entrenador luego. Soy de ver mucho fútbol, hasta de veteranos y de mujeres. Lo veía por los beneficios que podía sacar como jugador, pero los tiempos han cambiado. Ahora prefieren estar con la Playstation, salir por ahí. No entiendo que un futbolista no vea el encuentro del equipo contra el que se enfrenta la semana que viene, cuando les va a ayudar a ellos. Pero las generaciones que vienen son así. Por eso tenemos que educarles, crear un ámbito didáctico. Yo no les obligo a ver fútbol, pero sí les pregunto al día siguiente de un partido cómo colocaba la barrera el portero, cómo defendía tal futbolista...".

"Marcelo Bielsa, que para mí es el mejor entrenador que ha habido, dice que no podías tener ningún vínculo afectivo con los jugadores. Yo creo que sí debes llevarte bien con ellos, aunque no se llegue a la amistad. Luego, los futbolistas que no juegan siempre están disconformes, pero yo lo único que no quiero es que ellos puedan decir que les mentí. Podemos discutirlo todo, pero con el máximo respeto. De lunes a sábado, todos son iguales para mí. Siempre hay pequeñas concesiones, pero nunca pueden notarse".

"Es importante la forma de llegar a los futbolistas. Cuando comenzaba a entrenar, Pellegrini me recomendó que hiciera un curso con Daniel Goleman sobre inteligencia emocional, sobre liderazgo. Hoy más que nunca es bueno enriquecer las relaciones humanas con los jugadores".

Con futbolistas terminamos. De gente de su país que juega aquí, de Agüero, Higuaín, Messi... Y por supuesto del Mundial: "Agüero es extraordinario aunque quizá le falte más respaldo en Argentina porque le falta brillar con la Selección. Higuaín es un futbolista que es capaz de crearse las ocasiones y cada día falla menos. Messi es de la estratosfera y creo que hay mucha envidia con él, por la humildad que muestra. Pero con la edad que tiene, si sigue así, estará por encima de todos. Ahora, no hay que olvidar que Maradona ganó dos Ligas con el Nápoles...".

"Diego es un enfermo del fútbol. Conoce hasta el último jugador argentino de muchas categorías. ¿Que por qué aún no ha funcionado bien en la selección? No lo sé, pero ahí está, en el Mundial. Aquí dicen ustedes que España va a ganarlo, pero yo he apostado una cena con los periodistas a que lo hará Argentina". En esto último, la mesa acaba discrepando con Néstor.