"Sigo ilusionado y no vamos a tirar la toalla"
Mañana de reuniones en las instalaciones de Fontcalent para analizar la crisis y buscar un punto de inflexión. Enrique Ortiz tomó el mando e intercambió opiniones con Esteban y con muchos de sus jugadores. El máximo accionista improvisó varios cónclaves, que duraron unas dos horas.


Marcaba el reloj las diez en punto de la mañana cuando por el camino que da acceso a las instalaciones de Fontcalent aparecía Enrique Ortiz. Rostro serio, con claros síntomas de no haber dormido bien y con ganas de saber qué le ha pasado a su equipo para firmar un bache histórico. Sin tiempo que perder, el máximo accionista conversó sobre el césped con Esteban Vigo. Ambos se saludaron cordialmente, conscientes de que el diálogo era la mejor terapia para intentar digerir un poco mejor el único punto que ha sumado el Hércules de los últimos 18 que se han puesto en juego.
Posteriormente, Ortiz tomó el mando y decidió reunirse con varios integrantes de su plantilla. Eso sí, los dividió por grupos, y por una caseta prefabricada de Fontcalent fueron pasando varios pesos pesados. Abrieron el fuego Tote y Delibasic. Posteriormente, pasaron Rodríguez, Sendoa, Kiko, Abraham Paz, Calatayud, Rodri y Cristian. Los últimos en escuchar el sentir del dirigente fueron Farinós y Rufete.
En total, Ortiz intercambió opiniones con sus jugadores durante cerca de dos horas. El máximo accionista aprovechó el cónclave con los futbolistas para exigir una reacción y conocer de primera mano los motivos del bache. "Espero que haya sido una reunión fructífera. Hemos sacado varias conclusiones. Tenemos que olvidar el pasado, concentrarnos en que nos quedan diez finales, no tirar la toalla y trabajar más que nunca", desveló el mandamás tras las reuniones.
Respaldo. Ortiz reconoció públicamente que tiene "total confianza" en Esteban Vigo y en sus jugadores. De hecho, lanzó un mensaje lleno de tranquilidad: "Yo voy a mantener la ilusión hasta el último día y espero que la plantilla dé el máximo hasta el final". Mientras los jugadores abandonaban el improvisado confesionario con el rostro serio, Ortiz seguía pidiendo "unidad" para superar el delicado momento: "Todos tenemos que estar más unidos que nunca. He visto que el vestuario tiene ganas de lograr el objetivo y he notado que hay un grupo de jugadores muy fuertes psicológicamente para superar esto".
El monumental enfado de la afición del Hércules también fue diseccionado por el dirigente, que entendió las críticas pero valoró como "incomprensible que estando en puestos de ascenso a Primera haya tanta ansiedad en el entorno del Hércules".
Tras pasar la mañana en Fontcalent, Ortiz se marchó mucho más "tranquilo". El máximo accionista había comprobado "que todo el mundo" tiene el mismo empeño que él por ganar cuanto antes y lograr el ascenso, aunque ahora esté un poco más difícil.
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Esteban también hizo terapia con su grupo
Antes de que Enrique Ortiz tomase el mando, Esteban Vigo quiso intercambiar opiniones con sus jugadores. El técnico reunió a su plantilla y también apeló a la unidad. El malagueño estuvo unos 15 minutos conversando antes de que empezase el entrenamiento.



