Dulces sueños europeos
El Villarreal se pone sexto frente a un flojo Sporting.

No hay mal que 100 años dure y más con la calidad que tiene el Villarreal, ahora bien dirigidos desde la llegada de Garrido. Con el técnico valenciano, ha vuelto la alegría a El Madrigal y los amarillos dieron un recital de toque, eso sí, frente a un Sporting que, en el primer tiempo, parecía estar un escalón por debajo de los locales en físico y ganas, quizá porque la próxima jornada tienen un duelo frente a un rival directo como el Tenerife. Lo de un adversario de 'su Liga' casi da risa porque los asturianos tienen algo más que para salvarse pero la humildad manda y tantos años en Segunda explican esa cautela. A los rojiblancos sólo se les vio asomar en la segunda mitad pero les faltó el último pase y se salvaron de una goleada mayor por la gran tarde de su portero Juan Pablo y porque a los delanteros amarillos la portería se les convierte en una caja de cerillas cuando la encaran.
Y, cuando acertaban entre los tres palos, siempre se encontraban con el cancerbero. La primera vez no se hizo esperar: en el 2', el Villarreal sacó a relucir su fructuosa pizarra con un córner que cabeceó Nilmar, pero Juan Pablo respondió con una espectacular parada. El Submarino, lleno de confianza, quería monopolizar el balón y, con su 4-3-3, Senna y Cani lo sobaban una y otra vez a la espera de la grieta rojiblanca. Una apuesta, la amarilla, que tampoco le venía mal al equipo de Preciado que, agazapado, exhibió pronto la velocidad de su contragolpe. En uno de ellos, Kike Mateo se plantó en la frontal del área y disparó seco y raso hacia el palo derecho de Diego López aunque éste abortó la mejor ocasión sportinguista.
En este intercambio de golpes, a los castellonenses les valió el segundo para tumbar a su adversario. Saque de esquina en corto hacia Cani, el aragonés dribló hacia afuera y, a su cañonazo, Juan Pablo respondía con un paradón. Pero el guardameta no podía anular todos los riesgos y la pelota rechazada fue enviada de un cabezazo por Godín hacia las mallas. Poco antes del descanso, los amarillos tuvieron la oportunidad de ampliar pero el servicio de Nilmar lo mandó fuera con la testa Rossi, quitándole el cuero a Llorente.
Noticias relacionadas
Leve reacción.
Un zurdazo del italiano al palo despertó al Sporting, aunque la rebelión duró sólo unos minutos. De nuevo Mateo intentó un pase de la muerte pero Godín abortó el peligro. Garrido olió el riesgo y dio entrada a Ibagaza y Pires para recuperar la pelota. A partir de ahí, el equipo de Preciado se vio desbordado por las oleadas amarillas. Pero entre el desacierto de Nilmar y Rossi y Juan Pablo evitaron que el marcador se moviera. Así, el Villarreal entra en puestos europeos, aunque sólo sea una noche, y los asturianos están 11 por encima del descenso.



