Liga BBVA | Real Madrid - Barcelona

Camacho mostró cómo se puede marcar a un dios

Secó al mejor Cruyff en 1975.

<b>SU SOMBRA. </b>José Antonio Camacho va tras los pasos de Cruyff en el Clásico de 1975.
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El 5 de enero de 1975, Johan Cruyff (28 radiantes años) se presentaba en el Santiago Bernabéu como un pavo real: Balón de Oro, subcampeón mundial (y mejor futbolista del torneo) y vigente campeón de Liga. También le acompañaba el rumor de su última visita al Bernabéu, 0-5, cuando ejerció de mariscal de campo. En tales circunstancias, el marcaje de Cruyff era una preocupación similar al marcaje de Messi. Con la misión de detener al genio se especuló con nombres, tácticas y hasta armamento pesado. Mil-jan Miljanic, sin embargo, encargó el trabajo a un pujante defensa de sólo 19 años: José Antonio Camacho. El muchacho se convirtió en la sombra de Cruyff (expresión ajustadísima, si observamos la foto) y el resultado fue inmejorable: durante 45 minutos, El Flaco ni la tocó. Protestó (vio una tarjeta amarilla), siguió protestando al árbitro ("¡Chulo, chulo, chulo!", coreaba el estadio) "y no dejó de gritar y dirigir a sus compañeros", según apunte de Gerardo García, cronista de AS. Pero ni la tocó.

Tras el descanso, fue Benito (29) quien se ocupó de la marca de Cruyff con idéntico éxito. El Madrid se imponía al Barcelona (1-0) mientras su flamante capitán pasaba completamente inadvertido. Si bien no se recuerdan patadas alevosas, debió ser una tarde tonificante. "El Madrid mereció 20 tarjetas", dijo Cruyff, escueto. Camacho, que terminó con una brecha en la frente por patada de Rexach, lo vio así: "Cruyff tuvo detalles admirables y me dio mucho trabajo". "Juego fuerte, pero noble", sentenció, acertadísimo, el capitán general de la primera región militar, teniente general Campano.

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Lo cierto es que Camacho, aunque sin remilgos, basó su defensa en la anticipación. Y lo volvió a hacer en el partido de la segunda vuelta, en el Camp Nou, cuando el Barça no pasó del empate a cero.

Es seguro que Camacho no olvida la fecha del 5 de enero. Ese mismo día, pero tres años después, se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda, diagnóstico fatal en la época. Aunque le dieron por muerto, volvió. Y todavía sigue. El pasado 25 de marzo su Osasuna secó a Messi. Como en los viejos tiempos.

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