Una hora de Lotinina y terapia ante la crisis
Lotina prometió hablar en profundidad con sus jugadores a la vuelta del día libre y lo hizo más que nunca. Una terapia de grupo de una hora puede ser el principio del fin de la crisis y eso fue lo que se vivió ayer en Abegondo. Todos coinciden en que falta intensidad y buscaron soluciones.

Sé que volveremos a ganar partidos, pero me preocupa mucho la imagen damos. Nos falta intensidad y ritmo; hay que cambiar ya. ¿Vosotros qué opináis?". La crisis aprieta con cuatro derrotas seguidas (Sporting, Valladolid, Getafe y Atlético) y Lotina tuvo ayer una extensa charla con sus futbolistas de una hora sobre el césped de Abegondo. Les reiteró su plena confianza y no hubo gritos, ni recriminaciones, porque no es el estilo del vasco, un técnico dialogante y de correcciones, pero sí mucha charla y terapia de grupo. Ni hace dos años, cuando el fantasma del descenso asomó por Riazor, se vio un análisis público tan en profundidad. En aquella ocasión se prefirió la privacidad del vestuario, pero ahora el Depor no tenía nada que esconder y sí mucho que hablar y solucionar.
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Lotina, acompañado por su segundo Ribera y los preparadores físicos Edu Domínguez y Franganillo, fue el encargado de abrir el fuego de una larga conversación, en la que intervinieron casi todos los futbolistas del primer equipo (no estuvieron los canteranos, salvo Juan Domínguez) para dar su opinión. Liderados por los capitanes, uno por uno fueron tomando la palabra y muchos coincidieron en el análisis básico. A pesar de que este grupo ha sido un modelo de solidaridad y ayudas en el terreno de juego, ahora falta intensidad, pero no sólo a la hora de defender. Ni siquiera en ataque se ve un cambio de ritmo, una chispa de desequilibrio. Se abusa del fútbol combinativo y horizontal, cuando en la primera vuelta dio muchos frutos jugar con verticalidad, ritmo, velocidad y espacios. Todos saben que las bajas y el aspecto mental están pasando factura, pero hay algo más.
Ésas fueron las ideas más importantes y mayoritarias que se deslizaron y todos convinieron que debía haber un cambio de actitud y, sobre todo, recuperar viejas, pero buenas costumbres. "Hay que empezar de cero y resetearse". Esta frase fue otra de las repetidas y todos quedaron muy satisfechos tras esta terapia de grupo en Abegondo. Los frutos pueden empezar a verse el domingo ante el Racing en Riazor.



