"Me dispararon a los riñones y al abdomen, pero no era mi hora"
Kodjovi Obilalé, portero de Togo, fue tiroteado en la Copa de África por las Fuerzas de Liberación del Estado de Cabinda (FLEC). El meta de Pontivy (4ª division gala) fue dado por muerto, pero sobrevivió y fue hospitalizado en Suráfrica. Tras dos meses allí porque ni Angola ni Togo querían pagar los 65.000 euros de su repatriación. Al final, su país pagó y Obilalé se recupera en la Bretaña francesa.

En primer lugar, ¿cómo se encuentra?
Me siento mejor cada día, contento de estar aquí en Bretaña y de poder ver a mi familia y a mis amigos. Todo evoluciona bien, mis lesiones cicatrizan. Estoy haciendo reeducación, cuatro horas al día para caminar de nuevo y coger fuerza física. Hago también inoculación y estiramientos para recuperar la sensación del suelo. Estoy cansado pero aliviado.
¿Su familia está muy presente en este proceso?
Sí, vienen a verme cada día. Me apoyan y me dan fuerza para volver a caminar y para volver a los terrenos de juego lo antes posible. Tengo esa meta en mi cabeza. Tuve la suerte de no perder mi pierna. La lesión no es importante.
¿Cuándo tiene previsto volver a jugar al fútbol?
Tengo una fecha en mi cabeza, pero prefiero no decirla porque depende de muchas cosas. Si trabajo bien, lo lograré. Muchas personas se preocupan de mi salud, los cirujanos y las ayudantes técnicas sanitarias... Son una familia, me dan cariño y esto me anima.
Es la segunda vez que sobrevive...
Es verdad. Siempre tuve que luchar, es mi destino. A los cinco años, un coche me atropelló. Había riesgo de perder un brazo, pero los médicos me salvaron y pude salir del hospital con todos mis miembros.
¿Recuerda el tiroteo?
Sí. Jamás olvidaré esos treinta minutos. Estaba en el autobús, con mis compañeros cuando empezaron los tiros. Me dispararon en los riñones y en el abdomen. Recuerdo todo porque estaba consiente. Vi morir al jefe de prensa ante mis ojos, algo muy doloroso. Gracias a Dios, tuve la suerte de sobrevivir. Tengo la impresión de haber nacido otra vez. Relativizo las cosas desde entonces. Aquí, en el centro de reeducación, veo gente enferma, otros que no pueden caminar o ni hablar... Cuando veo esto, olvido mis lesiones.
¿Pensó que podía morir?
Nunca. El dolor estaba presente, pero sabía que no era mi hora. No digo esto para ser interesante, es la verdad. Lo único que gritaba era que tenía ganas de volver a ver a mi familia y a mis hijos.
¿Quién fue responsable de lo que ocurrió en Cabinda?
Los primeros responsables son los separatistas que protagonizaron el ataque. Pero el país organizador también lo es. Fueron ingenuos, como mi país. Habríamos podido tomar un avión, por ejemplo. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) también tiene parte de culpa al organizar la Copa en un país en guerra. Pero ni Angola ni la CAF me han telefoneado para saber si estoy bien o mal. Ahora todas estas personas hacen sus vidas normales mientras yo estoy en un hospital. Me han olvidado. Sólo mi país se preocupa de mi situación. Una delegación vino a verme la semana pasada y me dijeron que van a ver lo que podían hacer para la seguridad. El entrenador nacional, Hubert Velud, vino a verme también.
¿Cómo ve el hecho de que Togo fuera descalificada de la próxima Copa de África?
Es escandaloso. Tuvimos lesionados, muertos... Eso tocó la moral del equipo. Mis compañeros no tenían ganas de dar más de tres pases. Por mí, nos clasificaría directamente para la próxima edición en lugar de descalificarnos.
¿Guarda rencor a su país?
No, porque al final están haciendo las cosas bien. Han pagado por mi repatriación y ahora se van a ocupar de mi seguridad. Han decidido pagar mi repatriación viendo que Francia o gente como Adebayor pensaban hacerlo.
¿Te sorprendió que Adebayor quisiera pagar?
No, siempre estuvo a mi lado. Intento no molestarle, pero sé que puedo contar con él. Es como un hermano para mí. Y otros compañeros también están muy presentes, mi entrenador de Pontivy, Alain Le Dour, viene casi todo los días.
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¿Piensa poner una denuncia por lo ocurrido?
Primero tengo que mejorar mi salud. Pero guardo todo en mi cabeza y cuando salga del hospital, ya veremos lo que haremos. No es momento ahora de pensarlo.



