Liga Adelante | Albacete - Las Palmas

Un examen de calidad

Las Palmas mide su efervescencia ante un Albacete moribundo

<b>VUELVE A SU CASA. </b>Miguel García jugará hoy en su ciudad natal y ante el equipo en el que se crió.
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En este punto de su travesía, a la Unión Deportiva no le queda otra que competir, ganar y aplicarse con decencia. Es una cuestión de vergüenza profesional, de respeto al oficio, fracasada la aspiración de meterse en peleas mayores y con el descenso a una distancia entre prudencial y definitiva. Así lo ha pregonado Kresic, que demanda triunfos y méritos para condimentar en su final una temporada que no entrará en las hemerotecas. Y aunque no se haga fácil revalidar, semana a semana, la búsqueda de retos, el escudo obliga, porque de ridículos y afrentas bien servida anda la afición. Si encima enfrente comparece un enemigo con sangre en el ojo, caso del Albacete, tensar la musculatura es el único remedio para blindarse a sonrojos.

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Va a tener muchos partidos como el de hoy Las Palmas de aquí a fin de curso. A su moderada transición hacia un futuro mejor deberá mezclar la pujanza de adversarios aún a mitad de camino. El peligro radica en abandonarse y pensar que bastará con la presencia, con romper a sudar. Ahí Kresic se inflama, de ahí que insista en el mismo campo semántico: vencer, ambición, fuerza, ganas e ilusión. Sí, combinar esta fórmulas da para ganar en Albacete y a muchos que vengan. Porque después de lavarle la cara al Hércules en el Rico Pérez no hay valiente que cuestione la capacidad de esta Unión Deportiva allá donde vaya.

Esta tarde espera un rival con números para la infamia (acumula doce semanas sin ganar) pero que promete ir a la yugular. Añadan que tiene como jefe a David Vidal, que no forma parte precisamente del santoral amarillo. Hambre colectiva y revancha individual confluyen. Máxima atención, convendrán.

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