Víctor teme a su otro yo futbolístico: Julià
Fue su segundo de a bordo en Oporto y Zaragoza.


Al nuevo Betis, al Betis invictus de Víctor Fernández, le esperan nuevos peligros en su camino hacia el retorno a la Primera División. El Girona no tiene mucho nombre pero a Víctor le suena mucho el nombre de su entrenador. Narcís Julià fue su segundo técnico desde que en 2004, en otro de los grandes retos de su carrera, se marchó a Oporto. Pero hace unos meses se fue a Girona para resucitar a un muerto. Y lo ha conseguido. Los catalanes ya están fuera de peligro y viven comodísimos a ocho puntos de la zona roja de la clasificación. Sin embargo, Julià les exige cada día más. Y a Víctor le preocupa porque sabe que Julià conoce bien los secretos del Betis: es su otro yo.
Los vídeos le han enseñado otra realidad a Víctor: la fortaleza defensiva del Girona, que además de crecer alrededor de futbolistas como Moha, Calle, Peragón o Matamala se ha convertido casi en un conjunto imbatible. El Girona apenas ha encajado un gol en los últimos seis partidos y fue de penalti. Ese factor, además de la indudable mano de Julià, preocupa a Víctor, que es consciente de que mañana está delante de una prueba de supervivencia.
Condición. Por primera vez, el Betis tiene que defender su posición de ascenso que tanto le ha costado conseguir. Hay gasolina y confianza en los jugadores verdiblancos. Y también fútbol, el mismo que le ha permitido llegar hasta donde está. Pero Julià, ese viejo amigo que cenará con Víctor después del partido en Sevilla, no lo va poner nada sencillo. Hay partido.
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Tortolero, baja por sanción
Narcís Julià se verá obligado esta semana a retocar nuevamente la defensa por la baja por sanción del central Dani Tortolero, uno de los hombres más en forma de la plantilla. De manera que la pareja de centrales con la que el Girona experimentó la reacción, formada por Migue y David Cañas, podría recuperar galones ante el Real Betis. Aunque también existe la opción de Óscar Álvarez, el central ha vuelto a sentirse futbolista después de tener un papel destacado en dos de los tres últimos encuentros tras casi un año de baja por una grave lesión de rodilla. Para Álvarez jugar en el Ruiz de Lopera, más que un marrón sería un lujo: "Nada de asustarse, a todos nos gustan mucho estos partidos y sobretodo jugar en ese tipo de campos. Tengo la rodilla totalmente olvidada y las sensaciones como futbolista se recuperan con minutos en el campo".



