Josep Maria Minguella

"Le vi con la pelota y ya supe que era diferente"

Una llamada procedente de Rosario le puso en la pista y su olfato y paciencia acabaron por acertar. Minguella fue el primero que habló de Messi en el Camp Nou en 2000.

"Le vi con la pelota y ya supe que era diferente"
Moisés Llorens
Importado de Hercules
Actualizado a

Echa ahora la vista atrás, recuerda a Messi y ¿qué siente?

Mucha alegría por cómo le están saliendo las cosas. Es un chico de familia humilde que ya lo consiguió todo, pero que no le cambió el carácter.

¿Quién fue el primer en hablarle de él?

Dos colegas argentinos, Martín y Fabián. Me comentaron que había un fenómeno en Rosario al que debería ver en acción. Me hicieron llegar un vídeo y rápidamente entendí el porqué de su insistencia.

¿Qué le vio?

Luz, algo diferente. Cuando manejaba la pelota no actuaba como si estuviera en el circo. Iba más allá, sin duda.

¿Entonces?

Hablé con Antón Parera, que era el gerente del club presidido por Joan Gaspart. Le dije que me hiciera caso, que era un niño diferente al resto.

¿Tan sencillo?

Hubo incertidumbre por parte de algunos, debido al dinero. El club abonó el billete y yo me hice cargo de los costes de su estancia. Estuvieron cerca de un mes en un hotel al lado del Camp Nou.

Y no hubo dudas para ficharlo.

¡No se crea!

¿Cómo?

Hubo técnicos que creían que era demasiado pequeño y mostraban sus dudas en todo momento.

¿Qué le decía a la familia?

Pues los medio engañé para que siguieran teniendo paciencia. Fue entonces cuando me apresuré en hablar con Rexach, que era el asesor de Gaspart.

¿Qué hizo Charly?

Organizó un partido de los infantiles con un grupo de cadetes. A los diez minutos se me acercó y me dijo que había que ligarlo como fuera.

Y el primer acuerdo se estampó en una servilleta.

Cierto. Fuimos al Club de Tenis Pompeya, en Montjuïc. Allí, Charly, Horacio Gaggioli, en representación de la familia y yo firmamos el documento, que luego se lo llevé a la familia.

Y ya fue como un tiro.

Durante medio año no le llegó el tránsfer de Newell's, por lo que sólo jugó amistosos.

¿Y lo del tratamiento?

Hablamos con el doctor Borrell, que nos derivó en un colega suyo. Dijo que crecería hasta el 1,70, pero se quedó en el 1,69 más famoso del mundo.

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¿Es agradecido?

Mucho. Recuerda lo que todos sufrimos y me viene a la memoria un día que organizamos un asado en mi casa. Vino Riquelme y Leo lo miraba como si le hubiera aparecido La Moreneta. Es un fenómeno.

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