Liga BBVA | Villarreal

Garrido le puso las pilas a la plantilla tras la derrota

El técnico le pidió agresividad y espíritu a sus futbolistas.

<b>VARIAS CHARLAS. </b>Garrido mantuvo conversaciones con muchos de los jugadores de la plantilla en el entrenamiento de ayer.
Javier Mata
Redacción AS
Actualizado a

La derrota sufrida en la última jornada ante el Málaga por 2-0 ha supuesto un duro golpe para el Villarreal. Primero, por la extraordinaria oportunidad perdida, ya que una victoria en La Rosaleda habría dejado a los amarillos a sólo tres puntos del sexto clasificado, el primer puesto que abre las puertas a la competición europea para la próxima temporada. Y, segundo, por la pobre imagen ofrecida ante los discípulos de Muñiz, muy lejos de las buenas sensaciones que el Submarino había dejado en las últimas jornadas. De hecho, los de Juan Carlos Garrido apenas fueron capaces de crear ocasiones de gol y terminaron capitulando ante un Málaga que le puso una marcha más y aprovechó las oportunidades de las que dispuso.

Uno de los que más enfadado acabó por la imagen que dejó el equipo fue el propio técnico. Garrido hizo cambios de inicio pero la apuesta no le funcionó ya que el Submarino no carburó desde el primer minuto. Por ese motivo, el preparador valenciano dedicó el entrenamiento de ayer a reunirse con la gran mayoría de sus futbolistas y repasar los errores cometidos frente al Málaga. Primero estuvo hablando con Bruno Soriano, Fuster, Capdevila y Senna. Después, se acercó a Gonzalo e Ibagaza. Y, por último, charló con Nilmar y Rossi. A todos ellos les reclamó mayor agresividad, intensidad y espíritu a la hora de encarar los partidos, como el que disputaron ante el conjunto andaluz. Un choque en el que, con todo lo que había en juego, se echó en falta más hambre por parte de un Villarreal que se mostró apático y que nunca se lanzó a por la victoria.

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Optimista.

Garrido, especialmente molesto por la oportunidad perdida en La Rosaleda, todavía prefiere ser positivo y pensar que, tras ver cómo pinchaban también sus rivales por Europa, la distancia respecto al sexto continúa siendo la misma, con una jornada menos. Por eso, la visita al Tenerife se presenta como la última gran final para el Villarreal, ya que todo lo que no sea ganar mañana supondrá decir adiós al sueño de pelear por acabar entre los seis primeros.

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