Sangría en casa: se han cedido 22 de 42 puntos
El germen de la irregularidad amarilla se localiza en el Gran Canaria

El Gran Canaria se ha convertido en una auténtica ganga para sus visitantes. Así lo atestiguan los números, que desvelan una sangrante tendencia de la Unión Deportiva a dejarse réditos en su territorio. Atención al porcentaje, que resulta casi escandaloso cuando la competición aún transcurre por marzo: de los 42 puntos disputados en casa, Las Palmas ha dejado escapar la friolera de veintidós. Ni más ni menos que el 52% del total. Así, como resulta obvio, es imposible anclarse en los puestos altos de la tabla y se oliga a una constante reválida a domicilio. Desde comienzos de noviembre únicamente se localiza un triunfo en la Isla (frente al Córdoba por 1-0 dos semanas atrás), una estadística ilustrativa de la fragilidad de los hombres de Kresic cada vez que han tenido que desempeñarse ante su gente. Contrarios de rango menor como Castellón, Villarreal B o Huesca sacaron premio y otros que llegaron en franco ahogo, casos del Celta, Salamanca o Murcia, salieron reforzados.
La reciente igualada con el Recreativo fue un capítulo más de un serial de dudoso lustre. Supone, además, el freno al despegue definitivo de un equipo que no ha dejado de moverse entre dudas y sospechas precisamente por semejante cortesía en sus veces de anfitrión.
Noticias relacionadas
"¿Explicación a lo que nos pasa en casa? Sinceramente, no la tengo", reconocía a AS hace poco Beranger. Su sentir es compartido por el resto. Nadie acierta a argumentar las causas del derrumbe sistemático en Siete Palmas, y cuyo efecto colateral, más allá del meramente numérico, ha sido devastador en la esfera popular: las asistencias al campo han disminuido considerablemente en las últimas fechas, para mayor preocupación del Consejo de Administración que preside Miguel Ángel Ramírez, impotente ante una deserción inevitable.
Además, se ha generado un efecto parecido al denominado miedo escénico que bautizaron para describir la ambientación del Santiago Bernabéu pero con dirección contraria: muchos futbolistas ya no disimulan que rinden mejor en campo contrario y hasta prefieren jugar fuera. "Aquí nos pitan a las primeras de cambio, no nos pasan ni una. Fuera ganamos más", razona uno de los habituales en el once.



