Liga BBVA | Deportivo - Valladolid

Una final sin Nivaldo ni Guardado

El mexicano está tocado y será suplente, mientras Onésimo protege al central y lo deja fuera de la lista.

<b>EL SUSTITUTO. </b>Sereno, a la derecha, viajó ayer a A Coruña en autobús junto al resto de sus compañeros y será el relevo de Nivaldo en el centro de la defensa pucelana.
Luis de la Cruz
Delegado de Galicia y Asturias
Delegado de Galicia y Asturias del Diario AS desde 2006, donde inició su andadura en 2004 después de pasar por Marca y dxt Campeón. Pegado al Deportivo de por vida, a las duras y las maduras. Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago y Máster en Periodismo de La Voz de Galicia y la Universidad de A Coruña.
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Riazor vivirá hoy un duelo de ausencias. La más significativa es la de Nivaldo. El brasileño fue protagonista hace una semana por su pisotón a Cristiano y el encuentro de hoy se presumía como un examen, un test para saber si aquello fue un mal pensamiento o una violenta forma de entender el fútbol. Enfrente le esperaban jugones como Valerón o Lassad, que llenaban de morbo su actuación. Onésimo, perro viejo en este mundillo, ha optado por alejarlo de los focos y la polémica, consciente de que había mucho que perder con la primera patada que diese Nivaldo. Acierto pleno.

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La otra ausencia inesperada es Guardado, que ayer se retiró tocado del entrenamiento. Hoy no será titular y ha roto los planes de Lotina, angustiado por la bajas. Sin relevos, el técnico ha preferido mantener el exitoso sistema de Sevilla y probar con Zé Castro como pivote referencia. La otra alternativa era variar el esquema, pero quizás era demasiado cambio para un equipo que parece haber encontrado su identidad.

Manucho-Lopo. Así, el morbo estará en Manucho, que se verá frente a frente con Lopo. Su famosa avioneta mosqueó al catalán en el 4-0 de la ida y prometió "revancha". Aunque el vestuario del Valladolid reprendió esta semana al punta angoleño quitando hierro al conflicto, cualquier roce o gesto puede hacer saltar chispas. Lógico, ya no tanto por lo personal, si no por lo que hay en juego. El Valladolid está con la soga al cuello y el Depor no puede fallar si quiere seguir soñando con Champions. Objetivos contrapuestos con una necesidad común: la victoria.

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