Lillo vuelve a ser el entrenador de moda
Iguala la racha triunfal de Emery. El club estudia su renovación


E l Almería está más cerca de Europa que del descenso. Esta es la conclusión matemática que se desprende de un fenómeno que se empieza a conocer como 'Lillomanía'. La distancia con la zona noble es de nueve puntos, en tanto que aventaja en diez al Tenerife, equipo que marca la frontera con el descenso.
Desde que el entrenador de Tolosa aterrizó tras el cese de Hugo Sánchez, que se produjo el 20 de diciembre del pasado año, la tendencia al alza ha sido impecable. El equipo ha sumado 20 puntos de 33 posibles. Una sola derrota, cinco victorias y cinco empates, racha comparable a la que tuvo Unai Emery (con quien precisamente se enfrentará el próximo domingo).
En el club mediterráneo apuestan por la prudencia. Así lo afirma su vicepresidente, Ricardo Martinez: "Lillo ha sido un acierto. Necesitábamos a un motivador y además es un espectáculo verle trabajar". En similar corriente de moderación se muestra el propio técnico: "Debemos seguir en esta línea para poder asegurar el objetivo de la permanencia".
Lillo se comprometió con el Almería hasta final de temporada. En su contrato no se incluyó ninguna cláusula especial de renovación en caso de que se asegurase una permanencia de la que se empezó a dudar durante la etapa de Hugo Sánchez. El presidente, Alfonso García, se muestra conforme con sus réditos y empieza a esbozar la idea de renovarle por otro año. Aún no se han producido contactos, pero... todo llegará.
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El mejor de los que cambió de entrenador
De todos los equipos que han cambiado de entrenador, sin duda el que mejor balance presenta es el Almería. Los 20 puntos de 33 posibles obtenidos en la era Lillo superan las prestaciones ofrecidas por Gorosito (y eso que su Xerez ha mejorado) o incluso las del Zaragoza (aunque con Gay los maños también han reaccionado). El Racing con Portugal está algo mejor (pero no mucho mejor), lo mismo que el Atlético de Madrid con Quique Flores; el Valladolid con Onésimo sigue en picado. Lillo cogió al equipo mediterráneo en una dinámica negativa y frisando los puestos de descenso. Ahora las cosas son otras y fue capaz de plantarle cara nada menos que al Barcelona.



