La 'mascletà' de Messi

Liga BBVA | Barcelona 3 - Valencia 0

La 'mascletà' de Messi

La 'mascletà' de Messi

enric fontcuberta / rodolfo molina

El Valencia fue una falla más a los pies de 'El Pulga'.

Estaba con ganas de ofrecer un recital Messi, pero no había manera de que le llegara la bola para ejecutar al rival. La idea de Emery tuvo lógica durante un buen rato, trasladó el nerviosismo a la grada y pudo tener premio durante varios lances del partido. Con una receta basada en la organización y el orden, el Valencia llegó a desesperar al equipo culé, cansado en elaborar el juego de manera minuciosa, como si de hormiguitas se tratasen, practicando al pie e intentando rizar el rizo una y otra vez. Pero no había manera. Es más, el Valencia supo maniatar a los catalanes, dejándolos sin aliento en cuatro o cinco ocasiones, cuando Alba (de cabeza y con la zurda), Pablo (en un par de ocasiones) y Silva se acercaron con mucho peligro a la meta culé, pero siempre sin acierto; luego, cuando la situación era más clara, los levantinos se estamparon ante Valdés (con 1-0 evitó que Zigic igualara), que sigue seduciendo a Del Bosque para Suráfrica.

Leyendo el arranque de la crónica, da la sensación de que el Barça (con ocho de La Masía de inicio) no apareció, pero no fue así. Con Guardiola en el palco, el equipo quería regalar un triunfo a su hinchada, aún eufórica tras la eliminación del Madrid de la Champions. Cosas de la vida. Con la lesión de Albelda (en su día recomendado por Cruyff para fichar por el Barça, junto con Aimar y Ayala), el Valencia pareció venirse abajo. Hasta ese momento, Banega manejaba con suficiencia y el Chori Domínguez se movía con comodidad, apoyado siempre por Alba (izquierda), Pablo (derecha) y Silva, por el eje.

La traca.

Se encendió cuando Pep dejó en el banquillo a Bojan (sin protagonismo partiendo desde la banda izquierda) y situó a Henry, que ayer pareció un juvenil por su frescura. Supo el francés leer siempre los movimientos de sus compañeros y aportó, desde el centro, el empuje que al Barça le hacía falta. Eso sí, el galo aplaudió cuando Messi comenzó a reventar el partido a base de masclets (petardos de gran potencia). Al ratito de reanudarse el partido (55'), Messi se fue de Bruno, Banega y Dealbert, que comprobó que el Camp Nou no era el patio del instituto Francesc Ribalta de Castellón, donde sí destacaba; el central comprobó en los tres goles de Messi (como César), que el argentino (dedicó el hat trick a su sobrina Valentina) es especial, el mejor del mundo y que los 22 goles que lleva en Liga (está a uno de igualar su mejor registro) no son fruto de la casualidad y sí de su superioridad.

El Pulga ya no va por libre, como antaño, sabe conectar con sus compañeros y lo hace con cariño; se le nota. El Barça se sigue gustando en la plasticidad y supo cómo encender la primera falla del 2010, con la mascletà de Messi.

El detalle. Puyol y Villa ni se cambiaron

Los dos internacionales españoles no se cambiaron para jugar el partido. El asturiano, con un esguince de hombro, fue reservado para jugar la Europa Liga; el catalán se resintió de molestias en la espalda.