Un Nino y once 'ninots'

Sí, muyayos: hay vida para el Tenerife. Lo confirma el festín que se pegó ayer a costa de un Espanyol fatal. Tarde grande en el Heliodoro en plan viejos tiempos, con un Nino súper y un afán pro permanencia desde el portero al último hincha que igual tiene su premio. Y es que por fin fue contundente arriba y abajo como pide Oltra, aunque otras veces jugara mejor: cosas. Pero ni cuando Verdú hizo el 2-1 vio peligrar los puntos. Me alegro por su entrenador, pues su dedicación y buen gusto merecían una tarde/esperanza como la de ayer. La próxima jornada, en Jerez, se jugarán medio bigote. Visto lo de ayer dudo que les afeiten un pelo.
El Tenerife se jugaba mucho y no le tembló el pulso; el Espanyol es que ni lo tuvo. Antes del primer gol, afortunadillo, pudo marcar dos veces: lo evitó Kameni. Estuvo siempre firme atrás, más inspirado en el corte y creación y, desde luego, arriba. Al filo del descanso Iván Alonso le hizo un penalti a Sicilia que no se pitó. Ni se inmutaron. Nada más volver anotó Nino y como el Espanyol no gana fuera desde septiembre, el 2-0 era lapidario. Verdú recortó en la jugada del partido, pues precioso fue el taconazo de Marqués que le dejó ante Aragoneses. Pero ni el Espanyol creyó ni el Tenerife se alteró. Sabía que tenía el control y lo demostró para delirio de su gente que sabe que sufrirá hasta el final, pero tiene argumentos donde agarrarse: por compararlo con su rival de ayer, este Tenerife no es menos que el Espanyol.
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Mikel/Tamudo. Un Espanyol desacertado e inferior en todo. Atrás, sobre todo a pelota parada, es un convento de monjas. De monjas que no saben defender, pues las habrá que se manejarán mejor. Nunca estuvieron los de Pochettino en el partido, el 4-1 es duro, pero inapelable. No dio nunca sensación de equipo con cuajo, de los que andan por Primera con solvencia. En tiempo de Fallas, el partido fue eso: un Nino y once ninots. Solvente sin alardes en casa (el sábado recibirá al Sevilla), pero fuera de registro como visitante. El Tenerife sufrirá, él también.
Y no, finalmente Tamudo no reapareció. Vivimos dos momentos curiosos: doloroso el de Mikel Alonso, que salió y se lesionó tres minutos después de hacerlo, y el de Pochettino, que sólo realizó dos cambios. Igual es que no quiso amargar la vida a un tercero. Total: juerga chicharrera, amargura perica. Hay Liga. Mucha.



