Soriano Aladrén

"La televisión es positiva para el buen árbitro y negativa para los malos"

Emilio Soriano Aladrén (Zaragoza, 1945) ha sido uno de nuestros mejores árbitros. Siempre voz autorizada apetecía una charla con él en estos tiempos revueltos.

"La televisión es positiva para el buen árbitro y negativa para los malos"
Actualizado a

¿Cómo ve usted el arbitraje de hoy?

Se ha perfeccionado un árbitro de diseño, con una excelente preparación física, un individuo casi metrosexual, pero falto de agallas cuando van mal dadas.

Interesante.

Árbitros sometidos además a unas directrices técnicas por parte de ciertos dirigentes que, en algunos casos, no tienen nada que ver con lo que establecen FIFA y UEFA, lo cual genera gran confusión en jugadores y público. El éxito en el fútbol para los clubes son los títulos y para el arbitraje, el prestigio. Y adquirirlo y mantenerlo requiere una preparación, un rigor y una independencia, sobre todo en los dirigentes, que deben ser exigidas por los propios árbitros cuando ven que las directrices no se corresponden con el Reglamento ni con el sentido común.

En España, independencia arbitral poca.

Sí, está totalmente cuestionada. En la época de Pablo Porta en la presidencia de la Federación (1975-1984) conseguimos votar a nuestro presidente. Lo acordamos con él Pes Pérez, Jacinto de Sosa y yo. Pero llegó aquel llamado decreto anti-Porta, que sólo buscó apartarle de la presidencia limitando el número de mandatos, y dio lugar a una nueva Ley del Deporte por la que los presidentes de los colegios de árbitros los nombran a dedo los presidentes de las federaciones, un atraso. Así, lo que se había ganado en independencia se perdió por esa ley intervencionista del PSOE de Gómez Navarro y Cortés Elvira, que sigue vigente. Desde entonces la dirección arbitral se convierte en un comité técnico que se limita a seguir las instrucciones que le llegan desde arriba.

El resultado es un árbitro pendiente de agradar al mando, que es quien decide si asciende, desciende, es internacional... Quien maneja su carrera, vamos.

Son dos situaciones. Una, en el campo; la otra, fuera. El árbitro de antes debía agudizar el ingenio para desarrollar su labor. Ahora se encuentra con los bits, los pinganillos, el cuarto árbitro y todo ese montaje, también de carácter económico, que hace de la presunta profesionalización una prioridad material por encima de la específica labor arbitral. El árbitro deja de ser un artesano de su labor para convertirse en un autómata. Y que está mediatizado por el gusto del mando es evidente. No se trata de que nadie le indique qué equipo debe ganar sino que la calidad del arbitraje baja porque la labor de captación, preparación, seguimiento, selección y nombramiento de los árbitros adecuados no se ha hecho y de ahí el bajo nivel actual.

Se habla de ir a la profesionalización total del arbitraje. Eso significaría vivir exclusivamente para ello, juntarse tres o cuatro días por semana, discutir sobre las situaciones que se van planteando

Es que lo de ahora es una falacia. El árbitro ha mejorado sus emolumentos, pero muchos conservan su trabajo, se dedican más a lo suyo que a prepararse. Si profesionalizamos será full time empezando por terminar con el montaje actual: un comité formado por un señor que anda por Santander (Sánchez Arminio), otro por Málaga (López Nieto), un tercero por A Coruña (Puentes Leira) Y dar pie a un único organismo que lo aglutine todo: clases de formación, videos, tecnificación Este proyecto lo ofrecí yo hace un montón de años, pero se eclipsó empezando por el proyecto de las escuelas de formación. Por cierto que en su día se reservaron 500 millones de pesetas para ponerlas en marcha y nadie sabe dónde fue ese dinero.

Villar y compañía sabrán.

Es el presidente de nuestra federación y, ojo, de la Comisión de Arbitraje de UEFA y FIFA, luego el responsable de todas las nominaciones arbitrales de los partidos que se disputan en el mundo. Estamos en tiempo de Champions: el OK para que el famoso noruego Ovrebo pitara al Chelsea-Barça y el Bayern-Fiorentina fue de Villar. Y también que Hansson, el de la mano de Henry, vaya al Mundial. A Villar le ilusionaron siempre estos cargos, son buen camino para aspirar a metas superiores.

¿Otra forma del Villarato?

¡Je, je! El Villarato no es decirle a un árbitro que pite a favor de éste o de aquél, es falta de coherencia, de rigor y de prestigio lo que deteriora el mundo del arbitraje haciendo posible situaciones extrañas.

Como que el árbitro de la mano de Messi pite la final de Copa poco después. O que a un equipo que no se presenta a una eliminatoria copera, casualmente el Barcelona, se le amnistíe porque él lo decide.

Falta de coherencia y rigor.

Que se evidencia también en los ascensos y descensos de árbitros. ¿Por qué baja uno, sube otro o un tercero es internacional? Nadie lo sabe, todo es un oscuro secreto.

Sí, mandan unos delegados federativos a los partidos y puntúan según su saber y entender. Delegados a los que yo propuse que se les impartieran unos cursos, un reciclaje permanente. Pero no. La apuesta fue ese oscurantismo, seguramente porque creen que así su poder es absoluto e incuestionable. Y vivimos situaciones tan peregrinas como que si de una territorial baja un árbitro corren a subir a un paisano y no al mejor: es inconcebible. O que un árbitro falle clamorosamente y enseguida vuelva a arbitrar. O que la plantilla sea corta y obligue a que los árbitros repitan y repitan. Si un club puede tener 25 futbolistas, ¿se va a quedar con 15? Pues en el arbitraje sucede así. Pura incoherencia.

Claro que hablando de designaciones, y puesto que vamos hacia el Mundial, bien se las apañan para que Brasil no sufra un mal arbitraje, o que Italia lo padezca sólo si delante está Corea, el organizador de turno ¿Por qué?

Por política. Un Camerún-España no se lo dan a un europeo ni a un africano. Te pueden poner a un asiático que no tiene nivel y no sabes nunca qué va a pasar porque el mismo árbitro sabe de sus limitaciones y sí, la camiseta y la historia pesan y todas esas cosas. Recuerde aquel Brasil-España de México 86, el del gol de Míchel: lo dirigió Bambridge, un australiano.

Poco serio.

En este mundo globalizado no debe mandar lo político sino la calidad: que arbitren los mejores. Al Ghandour no puede ser el elegido para unos cuartos de final de la Copa del Mundo entre Corea y España si pretendemos que todo sea normal. Cuartos de final: ¡pues pongan los cuatro mejores del mundo, sean de donde sean! ¿Acaso los clubes miran la nacionalidad de los futbolistas? Miran su calidad. Pues en el arbitraje, igual.

Hablemos del cuarto árbitro. En la Premier no hubiese sucedido lo que aquí en el Atleti-Valencia. Allí están para los cambios y, si se tercia, para una jugada violenta. Pero no para indicar que un jugador le dio a la pelota con la mano.

Así es. Todo viene del famoso cabezazo de Zidane en la final del Mundial. Medina Cantalejo, cuarto árbitro aquella noche, y el delegado de la FIFA tenían un monitor de vídeo a su disposición, vieron la acción y se la trasladaron al árbitro que no la había visto. El cabezazo existió, pero reglamentariamente no estaba estipulado el uso del vídeo. En Inglaterra no lo tienen y entienden que el cuatro árbitro no puede intervenir en decisiones técnicas. No hay un criterio global y, encima, reinventamos lo del juez de gol en la Europa League, un asistente más. Pero llegan los partidos de clasificación para el Mundial y esa figura no aparece. Y pasa lo de la mano de Henry frente a Irlanda. Digo yo que es más importante una fase mundialista que un partido de Europa League, ¿verdad? Pues bueno, resulta que el máximo responsable del arbitraje en ambas competiciones, una de FIFA y otra de UEFA, es el mismo

Villar.

Sí, aunque el impulsor del juez de gol es Platini, al que siempre le encantó la idea. Por eso funciona en la Europa League, que es de su competencia. Conviene aclararlo, como también que yerran quienes culpan al francés de las designaciones arbitrales: no tiene nada que ver, el responsable es Villar.

En Italia culpan a la tele de ser un elemento de presión asfixiante para el árbitro. ¿Lo comparte?

No. La tele es positiva para el buen árbitro y el buen asistente y negativa para los que no tienen capacidad.

¿En qué lugar situaría el arbitraje español en Europa?

El más coherente, el de más sentido común, el mejor es el inglés se diga lo que se diga. Después van el alemán, el español, el italiano y el francés. La Premier nos lleva ventaja en todo como organización, con el trabajo serio entre la Federación y la Liga Profesional, con la organización arbitral...

¿Y el mejor árbitro?

De siempre, el austríaco Linemayer, aquel al que agredió el llamado loco del Bernabéu en un Madrid-Bayern de Copa de Europa. A continuación el húngaro Palotai y el inglés Taylor. Y de la última generación, el italiano Collina y el alemán Merk. En cuanto a españoles, dudo que tengamos otro de la categoría de Juanito Gardeazábal, su interpretación de la llamada ley de la ventaja era un tratado de arbitraje. Ahora, Undiano es el mejor y espero mucho de Delgado Ferreiro. El nivel ha bajado en todo el mundo. Italia no tiene un Braschi, un Ceccarini, un Collina ni Alemania un Merk, un Krug

Noticias relacionadas

¿Y los directivos, Emilio?

Esa es otra. Bernabéu, Vicente Calderón, Meler, Montes Cabeza, Tuzón, Montal, Orbegozo, Eguidazu, Ezcurra Aquellos directivos de antes estaban muy por encima de los de ahora en términos generales. Pasa también con el futbolista: el de antes era más comprensivo que el actual. Quini, Rafa Marañón, Cardeñosa, Górriz, Urkiaga, Ciriaco, eran caballeros de verdad.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados