Guerra total en Albacete
El Celta tiene cuentas pendientes con los manchegos

En el túnel de vestuarios de Balaídos, además de algún mamporro que otro, futbolistas y cuerpo técnico de Albacete y Celta se repartieron improperios y amenazas. Los manchegos avisaron a los celestes que el Carlos Belmonte iba a ser un infierno para ellos. Esta semana el episodio de violencia del mes de octubre parecía pertenecer a una serie distinta. Aquel lo había dirigido Quentin Tarantino. El nuevo, el que nos quieren vender, lo firma Leticia Sabater: todo es chachi; Notario es un buen amigo; Pepe Murcia, un entrenador como la copa de un pino; y el Celta está en el buen camino. Vamos a contar mentiras, tralará.
Desde la tarde-noche del 10 de octubre del pasado año los jugadores célticos saben que irán a las trincheras en el Carlos Belmonte. Lo que no sabían entonces es que esta batalla campal puede ser la que decida la guerra. La situación de ambos en la tabla y el hecho de que se jueguen acabar la jornada en descenso, añade un frasco entero de picante a un plato que ya de por sí amenazaba con darle la noche a más de un estómago frágil.
Se define la Liga.
Si las cosas se tuercen, el Celta saldrá de La Mancha cuarto por la cola y con Eusebio otra vez encaminándose hacia el cadalso. O bien, en el mejor de los casos, dejará el descenso a cuatro puntos, una distancia más que considerable a estas alturas. En cualquiera de estos supuestos podemos estar hablando de un partido que define la temporada, el Olympique de Lyon particular del Celta.
Preocupa sobremanera que los de Eusebio lleguen a este punto tan crucial del año hundidos en el placer de haberse conocido. "Hacemos muchas cosas bien y muy pocas mal", se les oye repetir. La autocrítica, por desgracia, anda demasiado escasa por A Madroa.
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Varios implicados, al banquillo
De los grandes protagonistas de la trifulca en Balaídos, sólo Salva y Trashorras tienen segura su presencia sobre el césped. En cambio, Notario, el instigador de la pelea en el túnel de vestuarios, tendrá que vivirlo desde el banquillo. Lo mismo le ocurrirá a Altobelli, que también fue uno de los primeros que provocó a Trashorras. En el bando celeste, Carlos Hugo Bayón, segundo entrenador, lo verá desde la grada por estar suspendido. Por último, Catalá, que fue sancionado sin hacer nada, empezará en el banquillo.



