El Rayo Vallecano sigue sin ver la luz
El Villarreal dio una lección de acierto al Rayo, en un encuentro de dominio local, en el que dispusieron de hasta seis ocasiones claras y tiraron dos veces a los palos, aunque sufrió un penalti excesivo en la primera mitad, mientras los visitantes demostraron puntería, con dos goles de tres balones a la portería.
El Rayo Vallecano llegaba al encuentro con la necesidad de ahuyentar unos fantasmas que se han cernido en torno al equipo en los últimos encuentros, que no desaparecieron con el cambio de técnico, y que se acumulan tras el resultado de hoy. El filial amarillo, por su parte, quería seguir disfrutando de la categoría, y sumar todo lo posible.
Así, tras unos primeros minutos de especulación, en donde ambos equipos probar la disposición del rival, el conjunto local se hizo con el balón, con el dominio y comenzaron a llegar las ocasiones locales. Pero cuando la suerte no está de cara, todo sale mal.
En la primera media hora del encuentro, disfrutó de hasta cuatro ocasiones claras, de Coke, Pachón, Míchel y Rubén Castro, incluso se le anuló un tanto a Míchel, por fuera de juego de Castro antes, por una única ocasión del club levantino, de Cristobal, que lanzó tímidamente fuera.
El árbitro también quería su cuota de protagonismo, y en un intercambio de agarrones entre Salva y Marcos Rubén, uno más de los habituales en los campos de España, el colegiado decretó pena máxima, que no iba a desaprovechar Marcos Rubén para poner por delante al Villarreal y romper su sequía de mes y medio sin marcar.
Habían hecho lo justo, demostrar que están bien trabajados en lo táctico, pero apenas habían creado problemas a Dani, y se ponían por delante.
La respuesta del Rayo fue mismo dominio y misma velocidad, pero ya no volvería a disponer de una ocasión clara hasta la segunda parte, Piti lanzó desde lejos a puerta con efecto, de dentro a fuera, y terminó en la base del palo derecho de Juan Carlos. Aganzo en la segunda mitad también lanzaría al palo.
Miñambres hizo los cambios buscando más pólvora arriba, pero el Villarreal finiquitó el encuentro con un contragolpe de Jefferson Montero, que apuró a línea de fondo, esperó a rodearse de defensas locales para buscar a Cristobal quien sólo en la frontal, sin marcaje, lanzó a la base del palo izquierdo para hacer el segundo.
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El Rayo no le perdió la cara al encuentro y mantuvo su ataque, ya más con corazón que con cabeza. La anécdota del partido, y de la temporada, estuvo en el apagón que sufrió el estadio a falta de nueve minutos, oscuridad que duró en torno a los veinte minutos.
El encuentro se reanudó, sin la luz del todo recuperada, y pese al empeño del Rayo, y a rondar la meta visitante, el peligro creado distaba mucho del de la primera mitad, aunque bien pudo marcar Aganzo. Montero también pudo hacer el tercero, donde se lució Dani.



