"El cuerpo me pedía no tocar nada, pero el inmovilismo vicia"
Del Bosque, sincero ante la Prensa.

Vicente del Bosque abrió su librillo ante los periodistas deportivos reunidos en el Congreso de la Asociación. En una ponencia cargada de mensajes, se hizo una especie de autoretrato: "No siempre los entrenadores impetuosos controlan los vestuarios. Los hay autoritarios y permisivos. Para situarme yo me remito a un proverbio: 'No seas demasiado débil porque te tragarán; y no seas demasiado amargo, porque te escupirán. Mi ideal es un término medio, lo que llamaría un líder amable".
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El seleccionador descubrió en el Hotel Hesperia Lanzarote algunas claves de la transición después de Luis Aragonés: "El cuerpo pedía no tocar nada después de la Eurocopa, pero el inmovilismo trae el deterioro y vicios de vestuario. Mi gran problema fue que llegamos a una familia ya hecha y tuvimos que ganarnos su confianza".
Un proceso de cambio tranquilo, obviamente, en el que Del Bosque es fiel a un estilo: "Tengo que ser ejemplar, recto e íntegro. El entrenador marca el estilo y yo lo fundamento en unas buenas relaciones humanas para llegar al éxito. Reconozco que a veces he superado serios problemas más por arte que por conocimiento. No creo en la imposición, sino en la comprensión. El entrenador no debe fingir ni empalagar, porque los jugadores te miden desde que entras en el vestuario. Yo no he puesto ni una multa ni creo en ellas. La clave es unir el talento con el orden".



