Kresic se jugará su puesto ante el Córdoba
La realidad de la Unión Deportiva pasa un debate que nadie deseaba y que, en las últimas semanas, ha cobrado solidez. El relevo en la banda por los malos resultados cambió de ser improbable a perfilarse como solución de obligado cumplimiento si persiste la actual dinámica.

No es un ultimátum oficial. Y tampoco es previsible que se haga pública la advertencia a lo largo de la semana. Pero ya hay una frontera en el porvenir de Sergio Kresic en la Unión Deportiva: el partido del próximo sábado frente al Córdoba en el estadio de Gran Canaria. Todo lo que no sea ganar al conjunto andaluz en la jornada venidera precipitará el despido del entrenador balcánico, al que los malos resultados le han condenado a vivir en el alambre con la llegada del mes de marzo. Ni siquiera un empate con tintes heroicos como el que se dio hace ocho días con el Salamanca podría valerle para alargar su crédito en el banquillo.
La coyuntura en caso de una hipotética derrota obligaría a tomar medidas porque cabe incluso la posibilidad de que, por primera vez en la temporada, el equipo cayera en puestos de descenso a Segunda B. Bastaría con que su tropiezo se combinara con los resultados de Albacete (visita al Cádiz), Celta (recibe al Recreativo) y Murcia (frente al Levante en la Nueva Condomina) y que el Girona sumara en su campo con el Huesca. Una carambola compleja, por la cantidad de implicados, pero perfectamente posible. Entonces sí que el clamor que existe en la grada a propósito de las dudas que despierta el cuerpo técnico conduciría, inevitablemente, a un cambio de timón. "Con la Unión Deportiva entre los cuatro últimos después de los objetivos fijados en verano no quedaría otra alternativa que hacer algo", sostiene una voz autorizada en Pío XII. Y sin conjugar el verbo que está en boca de todos, el mensaje no es críptico y se entiende con nitidez su finalidad.
Kresic, en tanto, sigue manteniendo que se siente fuerte y manifiesta su optimismo. "La situación se va a arreglar", subrayó el sábado en el Ciutat de Valencia. Su problema es que ya agotó la cuota inmensa de paciencia que ha disfrutado a diferencia de sus antecesores. Y sí, puede que se arregle todo. Pero sin él.
Los jugadores, desnortados
Da la impresión de que en el vestuario pasó a mejor vida la confianza y credibilidad del técnico. En el campo no se ven plasmadas sus consignas y, pese a las buenas intenciones manifiestas, numerosos futbolistas ya cuestionan el manual y la pizarra de Kresic.
La afición ya apunta al palco
"Ramírez dimisión" se pudo leer en una pancarta en el trancurso del partido ante el Salamanca. Los aficionados, hartos de la penitencia continua de Las Palmas, solicitan medidas a los dirigentes de manera explícita y, ante el inmovilismo, focalizan sus iras en el máximo dirigente.
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El presidente podría rectificar
Desde que asumió la presidencia del club no ha podido Miguel Ángel Ramírez finalizar una temporada con el mismo entrenador que la comenzó. Y en este curso está decidido a llegar hasta el final con Kresic. Pero los resultados y el malestar popular ya son casi insostenibles.



