Alves evalúa a Tchité
El burundés vuelve al once ante un Almería en racha


El Almería llega a El Sardinero dando más miedo que cualquier tormenta que azote Cantabria. Por muy perfecta que sea. El equipo andaluz ha cambiado radicalmente desde que Lillo está a los mandos (encadena cuatro jornadas sin perder) y, por eso, Portugal sabe que remontar el vuelo esta tarde costará más de lo que parece. Goitom, Piatti y Crusat son las amenazas para Coltorti, que conserva su puesto, y las pesadillas del técnico local. De hecho, el respeto es tanto, que en el entrenamiento de ayer no se cortó y puso a su once titular a memorizar los movimientos defensivos sin balón para contrarrestar la velocidad rojiblanca; como si de un equipo juvenil se tratase.
La consigna era clara. Henrique y Oriol, una de las seis novedades que hoy tendrá el Racing respecto al Camp Nou, deben vigilar los balones a la espalda. El peligro del Almería nace en los envíos de Soriano (Corona es baja), se acelera con dos extremos eléctricos y finaliza con el poderío de Goitom. Aunque conviene no obviar la aportación de Alves. El brasileño es el guardameta que más paradas hace (92) y, aunque siempre encaja a domicilio, el último partido que se quedó a cero fuera fue en El Sardinero y ante el Racing el año pasado (0-2). Gracias a estos pilares, el Almería es junto al Madrid y el Málaga el único conjunto invicto en la segunda vuelta y presume de que con esa fórmula jamás estuvo en puestos de descenso en Primera como Unión Deportiva.
Obsesión por atacar.
La otra orden de Portugal es presionar las intenciones creativas de Lillo para robar cuanto antes y explotar las virtudes cántabras a la contra. Que las hay. Quiere más casta, más posesión y más remate. Su primera necesidad será cosa de Pinillos, Munitis y Colsa, que regresan; la segunda será una obligación para Lacen si no quiere ver como Diop le adelanta, y la tercera se encomendará a Tchité, quien en su día arrebató un récord de imbatibilidad a Alves. El burundés (tres goles) dijo el otro día a la prensa belga que quiere irse en verano. Lo que no sabe es que, como no empiece a mejorar sus números desde hoy, le despedirán sin lágrimas.
Noticias relacionadas
El Almería se anticipó al viento y trabajó en Maliaño
El Almería fue previsor y viajó a Cantabria el sábado por la mañana debido a los fuertes vientos que iban a azotar a la región por la tarde. La expedición rojiblanca cogió un vuelo a las 10:00 horas con destino Santander. Nada más llegar, Lillo preparó un entrenamiento en Maliaño para desentumecer los músculos y ensayar algo de estrategia para el partido de hoy. Después, el equipo quedó concentrado en el Hotel Palacio del Mar. El conjunto andaluz tiene previsto regresar tras el partido, siempre que el tiempo permita a su vuelo despegar.



