Liga BBVA | Real Madrid - Villarreal

Equipo herido, técnico irritado y rival morboso

Lass vuelve al once por Diarra. El Villarreal no renuncia a nada

<b>EL SUBMARINO LLEGÓ A MADRID. </b>Capdevila y el Villarreal se han alojado en el Hotel Westin Palace.
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Pellegrini es el hombre. Y la visita del Villarreal acentúa su protagonismo, pues cabe sospechar (somos porteras) que estos amantes aún se echan de menos. Añadamos la derrota en Champions y tendremos un ambiente expectante, el que generan los técnicos melancólicos, los equipos heridos y los rivales despechados.

Todo esto sin hablar de Cristiano y Kaká o de las virtudes filosóficas del Villarreal. También eso adorna un cartel que no decae por las bajas. Faltarán Benzema y Guti (pubalgia, ambos), Rossi (problema familiar grave), Gonzalo (rotura fibrilar), Cazorla (dolencias varias) y Godín (sanción).

Es fácil advertir que el parte médico trastoca menos al Madrid. Con respecto a Lyon, Pellegrini sólo incorpora a Lass por Diarra, formando así con el once que muchos quisieron ver en Gerland. Van der Vaart y Metzelder, ya recuperados, regresaron a la lista.

El Villarreal, que también se repone de una decepción (empate en casa contra el Wolfsburgo), se ve obligado a recomponer el centro de la defensa con Marcano (22 años) y Musacchio (19). Pero su entrenador no se lamenta, al contrario: "Sumando al filial, tengo 40 disponibles". Así es Juan Carlos Garrido: entre muy valeroso y levemente suicida.

El partido también propicia una reflexión que se relaciona con el ruido de estos días. Con Pellegrini todo es opinable salvo que se tome las críticas como algo personal. Entonces patina. En el sueldo de un entrenador del Real Madrid está aceptar las discrepancias, las sensatas y las otras. Tal vez sea el único inconveniente de un puesto tan suculento. Y del mismo modo que el técnico tiene argumentos para presumir de estadísticas, también es legítimo recordar que de los tres objetivos de la temporada uno está perdido y hay otro en cuestión.

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Podemos aceptar que la Liga es un universo paralelo que merece juicios paralelos. En este torneo el Madrid es tan sólido en los números que la irregularidad del juego resulta un desliz menor. Y la contundencia general es apabullante si nos referimos al Bernabéu: once de once, 35 goles.

En esa caldera se mete hoy el Villarreal. Entre el rugido de Cristiano y los argumentos de Pellegrini, con Kaká por allí.

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