El Girona tumba al Rayo y peligra el puesto de Mel
Su futuro se decide mañana. Castro falló un penalti

El Rayo atraviesa una etapa en la que si en lugar de un club de fútbol fuese un circo le crecerían los enanos. Al equipo vallecano no le sale nada bien de un tiempo a esta parte. Aún no ha ganado en lo que va de 2010 y de ser un candidato al ascenso ha pasado a mirar de reojo los puestos peligrosos de la clasificación.
El enano está vez le creció en forma de penalti. El panorama era el soñado: pena máxima a favor en el primer minuto. La situación ideal para calmar los nervios y dar por zanjada la ansiedad a las primeras de cambio. Pero he aquí que Rubén Castro, en lugar de restablecer su idilio con el gol lo que hizo fue ratificar que está regañado con él y envió el balón a las manos de Jorquera.
Vuelta a empezar, pero con la moral tocada y acrecentada la autoestima del meta del Girona y, por ende, del resto del equipo catalán. Aún así, el Rayo continuó intentándolo, aunque esta vez no generó ese número de ocasiones de habituales en los partidos en el Teresa Rivero.
Al Girona le fue suficiente con crear una para ponerse con ventaja en el marcador. Matamala puso el balón en el área al botar una falta, Cañas se adelantó a todos los defensores y remató de cabeza, más solo que la una, a gol en el minuto 40.
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El siguiente paso del Girona, ya en el segundo tiempo, fue juntar aún más las líneas, cerrar las vías de penetración y tener paciencia para cazar al Rayo en un contragolpe. Así sucedió en el minuto 86, por mediación de Beltrán y ya en tiempo de prolongación, Peragón cerró la cuenta realizadora del equipo catalán, al que apenas puso en apuros el Rayo en el segundo acto del encuentro.
La derrota, esta vez sí, hace peligrar la continuidad de Pepe Mel como entrenador del cuadro franjirrojo. Tanto que el futuro inmediato del técnico madrileño se decidirá mañana en una reunión con los propietarios del club.




