Más pudo Cascorro
El Atlético vuelve a jugar una final de Copa diez años después. Los rojiblancos fueron superiores al Racing, que sólo fue mejor en los primeros y en los últimos minutos de partido. La relajación final impidió ganar el encuentro.


Histórico. El Racing se encomendó al espíritu de Corocotta, aquel guerrero que se enfrentó a Augusto. Corocotta hizo lo que pudo. No lo suficiente. El Atlético también tiene alguien que le protege: Eloy Gonzalo, llamado el héroe de Cascorro. Eloy Gonzalo, soldado español distinguido en la guerra de Cuba, tiene una estatua en el Rastro, en el Madrid más castizo, no muy lejos del Calderón. En plena zona de influencia del Atlético. Huérfano, se crió en una inclusa de Madrid, pero fue en la guerra de Cuba donde alcanzó la condición de héroe. En la pequeña población de Cascorro la situación del destacamento español se hizo tan comprometida que la única situación era volar una construcción enemiga que causaba grandes daños a las tropas españolas. Eloy Gonzalo fue voluntario para la misión. Pidió ser atado a una cuerda para que si le mataban, su cuerpo pudiera ser recuperado. Con un fusil y una lata de petróleo, prendió fuego a las líneas enemigas y regresó indemne junto a los suyos. Eloy Gonzalo murió posteriormente a causa de una enfermedad. El héroe de Cascorro fue muy famoso en Madrid. Seguro que anoche en la plaza donde se erige la estatua del héroe, al igual que en muchos sitios de Madrid y también de España, se celebró a lo grande el pase del Atlético a la final.
Capitán guerrero. Y el Atlético tuvo otro guerrero en Santander, Antonio López, cuyo segundo apellido es Guerrero. El capitán ejerció como tal y se dejó el alma en el partido, al igual que sus demás compañeros. No era una batalla para florituras ni se necesitaban héroes como Cascorro, pero todos cumplieron. Y ellos también pasarán a la historia, porque diez años después el Atlético volverá a jugar una final de Copa. Y Cascorro volverá a ayudarnos a finales de mayo. Y Neptuno espera.
Cerezo. Lo de Cerezo también tuvo tintes heróicos, ya que el presidente a punto estuvo de no llegar a Santander por la nieve. El presidente pasó muchos apuros por Reinosa, lo mismo que los aficionados del club rojiblanco que acudieron al Sardinero. Menos mal que todo el sufrimiento se quedó en el desplazamiento y luego tanto el dirigente como los aficionados pudieron disfrutar de una noche tranquila, pese a la derrota.
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Los otros héroes. Los otros héroes son los seguidores del Atlético que han sufrido a lo largo de estos diez años. Una eternidad sin estar en el encuentro más bonito de la temporada. Pero nunca dejaron al equipo solo. Siempre intentaron llevarle en volandas. Y al final la afición ha encontrado su recompensa. Esos casi 50.000 abonados, esas más de 600 peñas, esos dos millones de hinchas ven que ha llegado el gran momento.
En casa. Y será cerca de casa, porque el Bernabéu tiene muchas opciones de albergar la final. Allí ganamos ocho de las nueve Copas. Cascorro nos dará la décima.



