"Una casa de apuestas de la FIFA no tendría éxito"
Paseó por Barcelona como nuevo socio consultor del despacho de abogados Roca Junyent. Creará el área de Derecho del Deporte y se apoyará en Xavier Vázquez, su "media naranja". Repasa su vida y habla de situaciones actuales del mundo del fútbol, una de sus pasiones.


Es usted muy futbolero?
Soy seguidor del Standard de Lieja. Estuve muchos años en el consejo directivo del club y puedo asegurar que he sufrido mucho por los colores de esa entidad. Llevamos dos años bastante buenos, haciendo cosas interesantes, como en la presente edición de la Champions League. Tienen buenos jugadores, como el jovencito Grégory Dufer, un medio de mucha calidad que posiblemente, en un futuro muy próximo acabe siendo traspasado, pero sólo es una intuición.
¿Estuvo en la final de la Recopa de 1982 en el Camp Nou?
No, qué va. Me quedé en casa padeciendo ante la televisión. Nos adelantamos en el marcador, pero Allan Simonsen y Quini provocaron que la final se quedara en el Camp Nou, el estadio del Barça.
Era un buen equipo aquel Standard.
Sí, participaban jugadores como Tahamata, el portero Preud'Homme o Eric Gerets, mi ídolo de infancia.
¿Sí?
Y le diré que trabajé un tiempo para él, asistiéndole en temas jurídicos. No me lo podía creer. Estaba cumpliendo mi sueño de niño, trabajar con Gerets, ni más ni menos, él que se portó siempre de maravilla conmigo.
¿Cuántos tratados de derecho, por ejemplo, puede leerse en un día?
Como cualquier abogado. Ahora, eso sí, mientras ellos se toman el tiempo libre para leer prensa deportiva, atender la información de este tipo de diarios yo lo considero trabajo.
¿Qué tal está Jean Marc Bosman? ¿Habla mucho con él?
No, ahora hace tiempo que no. Tenemos un buen recuerdo mutuo, puesto que aquella aventura salió realmente bien.
Ni que lo diga. ¿Se vio ganador cuando le planteó el problema?
Pensé en un primer momento que algún vacío legal habría, después de que el Lieja le ofreciera un contrato que él rechazó, al considerar que no le pagaba lo suficiente. Fue entonces cuando llegó la propuesta del Dunkerke, que incluyó una cláusula de compra, algo a lo que se negó el Lieja.
Y fue entonces cuando estalló todo.
Claro. El jugador vino a reclamar y puso una demanda al Lieja, a la Federación Belga de Fútbol y la UEFA; alegaba que las normas de traspaso de la Federación Belga de Fútbol y de la UEFA/FIFA le habían impedido el traspaso al US Dunquerque.
Menudo lío.
Eso me desgastó como nunca, pero es de esas cosas que haces una vez en la vida. Me lo tomé como el que va en bicicleta: si me paraba caía. Ahora sigo con el mismo entusiasmo de entonces, pero sólo me liaría si me viera capaz de aguantar en todos los niveles: psíquico, social, económico... Descubrí entonces que las personas son capaces de llorar, mientras que las empresas, en este caso los clubes, no.
Se dijo entonces que la sentencia Bosman acabaría con las canteras.
Pues mire cómo está el Barça. Ganó la Champions League dos veces en los tres últimos años con mucha gente de la casa. Lo que sí que murió es el concepto muy local de las canteras, pero no la esencia como tal. Lo que hace Arsene Wenger con el Arsenal, ¿no es cantera? Allí, en Londres, el francés junta a jovencitos en sus equipos, los trabaja en los aspectos que considera oportuno, los pule a su manera y trabaja muy bien con todos ellos.
En octubre de 2008, Joseph Blatter habló en el Parlamento Europeo de la norma 6+5, que consiste en tener en el once inicial de un club al menos 6 jugadores elegibles para la selección nacional del país del club.
No hablo de cosas que no existen. A nivel jurídico no sería viable.
¿Cómo ve el tema de las apuestas en el deporte?
Según cómo se interprete.
¿Podría explicarse?
A mi parecer, siempre en ese sentido, que quede muy claro, la competencia entre las casas de apuestas las hacen peligrosas.
¿Puede poner un ejemplo?
Mire, centrémonos en un partido de tenis. Se puede apostar por los puntos que perderá Nadal en un partido, por ejemplo. Ahí tenemos una situación de riesgo importante. En cambio, si tienes la posibilidad de hacer una combinada en tres partidos de campeonatos de fútbol de países diferentes, el lance es menos peligroso. La cuestión es ver cómo se llega a imponer, en estos casos, la autocensura.
Que no debe ser poca.
Claro. Y parece que en ciertos casos, la barra puede ser libre. En estos momentos estoy representando a Juventus, PSV y Oporto contra las casas de apuestas.
¿Con qué fin?
Muy sencillo: cuando se hacen apuestas, se está utilizando el nombre de las entidades. Dicen en las casas que es necesario, por lo que hay una dura pugna que ya le avanzo que acabará en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
¿Y no se puede arreglar de otra manera?
Se tratará de saber si es posible, claro. Si la casa de apuestas tal o pascual llega a un acuerdo económico con las entidades, sería una opción, puesto que los clubes viven de los derechos de sus marcas. Todos están pendientes de las evoluciones de los hechos y se estará muy atento a la sentencia final.
¿Podría tener la FIFA una marca blanca de casas de apuestas?
Creo que sí, aunque no tendría ningún éxito.
¿Por?
Debería proponer cosas interesantes y diferentes para llamar la atención ante los apostantes, algo que las casas actuales, las que tienen el negocio ahora como tal, ya poseen. Ellos (por la FIFA) no juegan partidos y podrían organizarlo, sin problemas, creo.
¿Se puede llegar a que los grandes de Europa se independicen y organicen una competición continental paralela a la actual?
A nivel jurídico nada lo impide. No hay ninguna ley que congele el modelo actual y que éste sea para siempre. Todo seguirá evolucionando. Hace 20 años, por ejemplo, la Champions League, como tal, no existía; hace dos, la Europa League, etc En la Premier miraban con cierto recelo una posible evolución, puesto que pensaban que su modelo serviría para ser explotado de manera exclusiva en China o todo el mercado asiático. Consideraban que sería como una especie de NBA, pero se encontraron con una crisis económica a nivel mundial, que nos está atizando a todos, en todos los sentidos, de lo lindo.
¿Siguen siendo la UEFA y la FIFA organismos con razonamientos y acciones dictatoriales? ¿Tienen la gestión del ordeno y mando?
Bueno, no creo que fuera justo colocarles esa etiqueta y referirnos a ellos como tal. La UEFA, ante el Caso Charleroi (el club belga demandó a la FIFA, después de ceder en noviembre de 2004 a Abdelmajid Oulmers a la selección de Marruecos, para participar en el encuentro ante Burkina Fasso, del que regresó lesionado de gravedad) parece más implicada en la gestión de los clubes. La FIFA, en cambio, es otra historia: su fuerza y su debilidad abarca a grandes potencias desde España o Inglaterra, hasta los países más pequeños del mundo. A nivel político todo esto le da mucha fuerza. La FIFA es un mundo diferente al del resto de organizaciones.
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¿Cómo está la posibilidad de que se cierre de una vez un calendario único?
Los clubes están en su derecho de participar en la confección de éstos. Ahora se crearon comisiones que trabajan con la UEFA y la FIFA. A nivel jurídico, el calendario es parte de la producción del fútbol. Durante el próximo Mundial, cuando los jugadores estén con sus selecciones, los clubes dejarán de producir fútbol, y eso debe hablarse. Pero no intuyo un plante por parte de las entidades privadas. Cada vez hay más presencia en los mecanismos de decisión.



