Indignación en Santander por los contratiempos arbitrales frente al Atlético
"¿Por qué no pitó Undiano en la ida de Copa?".


Cantabria en general y el Racing en particular echan humo por las últimas decisiones arbitrales. Porque el enfado no es nuevo ni comienza con este polémico y triple enfrentamiento ante el Atlético. La ira se origina desde el domingo 31 de enero cuando Clos Gómez amenazó al equipo cántabro con no dejarle jugar en el Coliseum por llevar el pantalón negro y entender que se confundía con el azul que luce el Getafe, cuando Mateu Lahoz y González González lo distinguieron perfectamente del azul del Atleti en los dos últimos encuentros. Ese día, ante los de Míchel, el colegiado retrasó el comienzo del partido 15' por sus caprichos y, como Portugal se quejó, le cogió la matrícula y lo expulsó en la segunda mitad por protestar una clara falta del Cata a Canales en plena contra.
Después, llegó la mano de Antonio López y el penalti a metro y medio señalado a Toni Moral en la ida de Copa y, para colmo, lo del pasado domingo, el perdón a De Gea y el penalti a Canales ("fue claro", aseguró éste ayer a AS). Sin embargo, lo que más ha molestado al Racing sucedió fuera del césped.
Lo primero, las palabras de Quique Flores tres el último partido de Liga: "El árbitro ha estado bien". Portugal, que compareció después y, sobre todo, algún directivo local que estaba presente en la sala de prensa, no daban crédito: "¡Vaya cara! Hay que tener más clase y echar balones fuera como hace cuando le preguntan por el juego de su equipo", se comentaba.
La segunda decisión que no se digiere tiene que ver con las designaciones arbitrales. "¿Por qué ponen a Undiano Mallenco, el mejor árbitro de España, para la vuelta de Copa del jueves y no lo pusieron en la ida?", lamentan en el club verdiblanco. Pernía es tajante y no se corta. "Hay que tomar medidas ya porque son demasiadas acciones en contra en muy poco tiempo".
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La afición.
La hinchada es el sector del racinguismo más molesto con las últimas decisiones. Hace dos años, en la primera ocasión en la que el conjunto cántabro disputó una semifinales de Copa, un polémico gol de Casquero en El Sardinero dejó a las puertas de la final al plantel de Marcelino. Ahora, en su segunda oportunidad para alcanzar el sueño, los trencillas vuelven a ser claves con unas decisiones que la gente entiende como teledirigidas, a pesar de que Sánchez Arminio, presidente del Comité Técnico de Árbitros, sea cántabro y siga viviendo de viernes a lunes en Santander. La grada cantó el domingo ¡penalti, penalti! cuando había una falta a diez metros del área y también ¡manos arriba, esto es un atraco! Este jueves, más.



