Villarato bajo la lluvia
Pedro marcó en fuera de juego y Messi debió ver la roja


Lo tenía todo el Barça como para brindar una goleada a sus aficionados y ver el partido del Madrid por televisión con la tranquilidad de haber cumplido con su cometido. Tuvo fases de lucidez el líder y actual campeón, tocando y basculando con lógica y calidad, aunque consciente de que el Sporting nunca daría su brazo a torcer. Los equipos de Manolo Preciado tienen carácter, garra, narices y otras cosas que no deben escribirse ni pronunciarse, aunque forman parte de nuestra jerga diaria.
Después de calibrar en varias ocasiones a un sensacional Juan Pablo, tuvo que ser Pedro el que le diera forma al marcador, con una acción conjunta de pillería. Messi recibió una falta en la zona ancha y puso el balón en movimiento unos metros más allá de donde tocaba. Iniesta, astuto, demostró tener controlada la carrera que había iniciado Pedro. Dio la sensación de estar en línea el canario con la adelantada zaga asturiana, pero arrancó en posición de fuera de juego, por lo que el tanto no debió subir al marcador. El línier, bien situado, no levantó el banderín.
Avanzó Pedro, aprovechando el regalo, con una velocidad endiablada y pese a tener a Ibrahimovic ganando metros a su derecha, decidió finalizar él la jugada. Lo hizo de manera sutil y perfecta. Con la zurda y ajustada al palo, siendo éste su sexto gol en Liga (el primero lejos del Camp Nou) y el decimoquinto en lo que va de temporada.
Movida. Hasta ese momento, el Barça no había tenido agobios, pese a que el Sporting insistía en complicar la circulación por el centro, por lo que los culés se percataron de sus intenciones y cambiaron el plan de ruta. Iniesta (11') comprobó los reflejos de Juan Pablo, que destrozó una sensacional combinación entre Messi, Xavi y el manchego. Trató éste de superar por arriba, pero el balón acabó lejos del objetivo. Movía y movía el Barça, pero el Sporting tuvo siempre una respuesta basada desde el corazón, pero válida, claro, teniendo en cuenta la diferencia entre las entidades.
Bilic aceleró un par de veces a los hinchas locales, que conforme avanzaba el partido, y mientras se protegían de la lluvia, se iban enfureciendo con el árbitro Paradas Romero, desafortunado en sus decisiones. Le perdonó la expulsión a Pedro y Lora (ambos ya estaban amonestados), así como a Portilla (brutal su entrada a Iniesta) y también a Messi, que en un gesto de rabia le tiró una patada por detrás a Diego Castro, acción que el árbitro sólo castigo con tarjeta amarilla.
El Barça sigue invicto en Liga, sumó tres puntos importantes para seguir en lo más alto en un partido complicado. Jugó bien a ratos y se vio sorprendido por un buen Sporting, que se quejó: en Gijón se cantó el Villarato bajo la lluvia.
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