El Rayo se aleja de los puestos de ascenso
El Albacete cosechó su cuarto empate consecutivo ante un Rayo que controló un encuentro marcado por la orgía de tarjetas amarillas (diez) que mostró Lizondo Cortés.
Los primeros instantes del encuentro fueron de dominio rayista. En un saque de esquina, a los dos minutos, Aganzo estuvo a punto de marcar el primero pero Cabrero estuvo providencial.
Los albaceteños fueron comiéndose poco a poco al Rayo y en el m.25 se adelantaban en el marcador. Un balón robado por Merino comenzaba una contra que pasaba por los pies de Stuani quien hacía de asistente para que Hidalgo batiera a Cobeño.
El gol, lejos de estimular a los locales, les hizo irse hacia atrás, y los centrocampistas del Rayo, Movilla y Míchel, aprovecharon para dominar la medular. Los vallecanos estuvieron muy cerca de equilibrar marcador, pero el poste izquierdo de Cabrero ''escupió'' el tiro de Míchel.
El pichichi de Segunda, Cristian Stuani, estuvo a punto de ampliar la diferencia albaceteña cinco minutos antes del descanso. Su remate de cabeza estuvo cerca de sorprender a un descolocado Cobeño.
Tras el descanso, el técnico local quitó a Merino, que permitió numerosas internadas de los jugadores rayistas, e hizo debutar a Guiller Roldán que nada más salir al campo provocó la mejor jugada individual del partido. Tras ''romper'' la cintura de Tito en dos ocasiones, puso un centro medido que Stuani, incomodado por un rival, no pudo conectar con su pie derecho.
Curiosamente, el Rayo empató el partido cuando mejor estaba el Albacete. Bizera se tragó un centro al área, llegando el balón a Piti que definió por bajo ante Cabrero (m. 56).
El Rayo dio la vuelta al marcador tras rematar Aganzo una falta dudosa (m.62). El público la tomó a partir de ahí con el trencilla valenciano.
En el minuto 73 Lizondo, a instancias de su linier, se convertía en protagonista una vez más al anular un gol a Hidalgo.
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Con el equipo blanco totalmente desquiciado, Piti lanzaba una falta de manera magistral que se encontraba con el larguero de la portería albaceteña.
Cuando todo parecía perdido para el Albacete, una jugada entre Sales, Hidalgo y Miguel acabó con una volea perfecta del canterano que tocó el palo y se alojó en el fondo de las mallas (m.84).



