El Spartak presiona a Quincy para que se vaya
Aunque con turbulencias, el Málaga pretende cerrar en las próximas horas la cesión de Quincy. La demora se debe, principalmente, a que aún quedan en el aire unos flecos con el representante del futbolista y su comisión. En Moscú tienen decidido que su jugador se marche a Martiricos.

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Firmar a un futbolista en la última semana del mercado es complicado. Pero cuando se hace sin apenas recursos económicos y el jugador al que se intenta fichar no lo pone todo de su parte, se convierte en una odisea. Y precisamente eso es lo que le está pasando al Málaga con Quincy James Owusu-Abeyie. Parece que sólo unas horas separan al holandés de la Costa del Sol pero, como máximo, las negociaciones se pueden demorar hasta el domingo. A día de hoy, el club está pendiente de unos flecos en la cuantía de la comisión del representante de Quincy para dar por cerrada la operación. Sin embargo, es ahora el propio futbolista el que no acaba de decidirse. Aprovechando la demora que se ha producido en las conversaciones del Málaga con su agente, Quincy ha hablado con su actual entrenador, Valery Karpin, para intentar no salir por la puerta de atrás del Spartak. Ya es la cuarta vez que abandonaría su club para marcharse cedido y no quería que Karpin le diese por perdido.
El Spartak, a su vez, presiona para que el jugador se vaya ya que ni siquiera ha participado con normalidad en el stage de su pretemporada. El dinero no es una cuestión que preocupe al equipo ruso que tiene un acuerdo total con el Málaga, único conjunto del que ha recibido una oferta formal por el futbolista. Y lo que sí pretende Karpin es que no se frene la progresión del jugador, a pesar de que no acaba de aclimatarse a Rusia. En las últimas horas, ha reactivado su interés por Quincy el Portsmouth inglés y lo único seguro parece ser que no seguirá en Moscú.



