Rubén fusila a Tapia
El Levante está invicto en 2010 y sentencia al de Baena.

El Ciutat de València vio ayer la victoria del equipo que más actitud puso sobre el terreno de juego. Más ganas y más fútbol, porque el Betis casi ni disparó. Bueno, no está claro si los granotas le pusieron más testosterona o mejor juego pero fueron superiores. Los verdiblancos tan sólo se dejaron ver en los minutos iniciales, desaparecieron con el espectacular gol de Rubén y, al final, renunciaron abiertamente a la victoria con unos jugadores granotas que se regateaban a sí mismos en el banderín de córner. Con esta quinta derrota seguida a domicilio, Antonio Tapia queda sentenciado al 99%. Cuando no esté el de preparador de Baena, deberían pasar otros muchos por el patíbulo.
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Un disparo de Pavone en el minuto 10 constituyó el único susto para Manu Herrera en una mañana plácida para sus intereses. Ballesteros se puso el uniforme de mariscal, marcó la raya y, secundado por un enorme Rodas, levantaron un muro en el que el voluntarioso y solitario delantero argentino del Betis se estrelló sin remedio. Además del intento del atacante verdiblanco, la lesión de Pallardó fue el otro disgusto para los de Luis García. Ésa fue la mala noticia para los valencianos y la positiva fue la entrada en el campo de Gorka. El donostiarra se marcó un gran partido y se convirtió en el guardaespaldas perfecto para que Rubén y Juanlu dieran rienda suelta a sus diabluras. Fruto de esta sociedad, el malagueño sacó la zurda para meter el balón al corazón del área, donde llegó Javi Guerra como un expreso entre Rivas y Carlos García, pero se encontró con una magnífica respuesta de Goitia.
El Betis conservaba en el primer tiempo la iniciativa mientras los granotas aguardaban, por la velocidad de sus atacantes, su oportunidad a la contra. Pero, poco a poco, la situación de incertidumbre y también la falta de intensidad fue adueñándose de los sevillanos, situación que se acentuó tras pasar por los vestuarios. El Levante, como en anteriores encuentros, tenía problemas de todos modos para hacerle llegar balones en condiciones a Javi Guerra, que se vació en el campo. En el 51', los visitantes cometieron una falta en el vértice del área perfecta para Rubén Suárez. Tan favorable que el asturiano coló el balón por la escuadra, con un potente y a la vez colocado zurdazo, que hizo inservible la estirada de Goitia. A partir de ahí, el Betis se quitó de enmedio pese a tener todo un mundo por delante para reaccionar. A los locales les vino de perlas para amarrar la victoria y ponerse, junto con los andaluces, a cuatro puntos del tercer clasificado. Un margen de tiempo de sobra para la reacción bética en la segunda vuelta (mucho tendrán que cambiar en juego y actitud) y, ¿por qué no?, para que los granotas sigan soñando.



