Bolo en Albania para un Real Madrid de lujo
Cristiano, Kaká y Benzema jugarán esta tarde por contrato.

Hay dos formas de verlo. Incluso tres. Empezaremos por la perspectiva bienintencionada. En tiempos en los es tan necesaria la solidaridad, el Real Madrid dedica la tarde al tercer mundo de Europa. Cobra 2,5 millones de euros por la visita, es cierto, pero ese dinero (comisión de un agente de rango medio) es insignificante comparado con la ilusión que despierta el partido entre las buenas gentes de Tirana (Albania).
La segunda visión resulta más crítica. En lugar de aprovechar (y purgar) la ausencia de compromisos entre semana para afinar el equipo (a cinco puntos del Barça, recuerdo), el club programa un partido que, a los riesgos de cualquier encuentro, añade seis horas de viaje en avión y un acusado cambio de temperatura. Y todo ello para recaudar la comisión de un agente de rango medio.
El tercer punto de vista se refiere, única y exclusivamente, al fútbol. No está mal que el Madrid juegue partidos, incluso en Albania. Ha quedado patente que el equipo necesita horas de vuelo y el trabajo en los entrenamientos, por lo que se ve, no convalida. Si además en el contrato figura que deben jugar juntos Cristiano, Kaká y Benzema, el choque adquiere categoría de ensayo general, de experimento con pólvora.
Además, hay razones para esperar que el partido amistoso se convierta en partido de exhibición. El motivo principal (prestigio al margen) es que no hay jugador sin una espina que sacarse, de Guti a Raúl pasando por los tres tenores.
Del equipo rival poco se puede decir salvo que es propiedad de Rezart Taci, empresario petrolífero y organizador del torneo (Taci Oil Cup). La estadística de la competición resulta más sugerente: el Milán (con Kaká), invitado en las dos ediciones anteriores perdió la primera copa y ganó la segunda por penaltis, lo que indica que Míster Taci camufla entre sus muchachos a glorias del fútbol mundial que hoy esperamos descubrir a pesar del bigote.
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Duchas.
Que el partido es peculiar (y arriesgado) lo demuestra que la FIFA sancionó en 2005 a la Federación Albanesa porque el estadio que nos acoge, el Quemal Stafa (fundador del partido comunista albanés), carecía de higiene y agua caliente en el partido entre Albania y Dinamarca, clasificatorio para Suráfrica. Allí se ducha hoy la galaxia.



