Casillas y Yeste sellaron las paces en Madrid
Su roce ya pasó a la historia
El último clásico en San Mamés estuvo marcado por el empujón de Fran Yeste a Iker Casillas que terminó con la roja al zurdo. Fue un encontronazo entre dos viejos amigos producto de los nervios. Sucedió en el autogol de Heinze, que suponía el 1-2 en el minuto 35. El portero salió lanzado a recriminarle que no había tirado el balón fuera cuando Sneijder estaba en el suelo tras robarle la pelota David López. Se cruzaron y Yeste se lo quitó de en medio con un empujón en el pecho. Casillas se quejó de la cara y La Catedral se irritó. Justo se cumplían diez años de su bautismo en el mítico estadio.
Casillas y Yeste son íntimos desde que ganasen el Mundial Sub-20 de 1999 en Nigeria. Así que se pusieron manos a la obra para arreglar el lío y tuvieron ya una conversación al acabar el partido en el túnel de vestuarios. Sería el preámbulo para la paz, que se firmó una semana después en un encuentro en Madrid. "Está todo arreglado", se limitó ayer a decir Yeste a AS.
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Cariño a Iker.
San Mamés siempre había manifestado un gran cariño hacia Casillas, que pasó dos años de su vida en Zorroza, un barrio bilbaíno. Además, la plantilla rojiblanca no olvida dos comportamientos suyos: uno con Gurpegi (acalló a los Ultras Sur en el Santiago Bernabéu cuando le llamaron "yonqui") y otro al retirar con disimulo un objeto que habían lanzado desde la grada.




