Derbi de Guerra en Castalia
Leonardo Ulloa será la esperanza albinegra ante un renacido Levante

El derbi peligra. Por lo menos, en la categoría de Plata, que es donde por historia, aficiones y ciudades deberían estar como mínimo cada año el Castellón y el Levante. Pero un señor decidió en verano poner patas arriba a la plantilla albinegra y, si un milagro no lo remedia, los orelluts darán con sus huesos en Segunda B. Porque los de Tintín Márquez necesitan unos 41 puntos más para quedarse en la división de Plata. Vamos, calcar los números de Tenerife, Xerez y Zaragoza para subir a Primera el pasado año. Mucho más deberían sumar los granotas para conseguir el ascenso, una palabra que se aparcó hace unas semanas cuando los de Luis García se metieron en un hoyo del que, tras empatar en Vallecas y ganar al Real Unión, parecen haber salido.
De todos modos, tampoco es que los azulgrana hayan descorchado ya el fútbol-champán que sí paladearon en el primer cuarto de la temporada. Ante los irundarras, dominaron pero sin demasiado peligro aunque, eso sí, los de Castalia son mucho más generosos en su juego que los vascos y seguro que hoy el Levante se sentirá más cómodo. A su tridente no termina de unirse la cuarta púa, Xisco Muñoz, mientras que las otras tres tampoco están demasiado afiladas. Javi Guerra dio señales de vida el pasado domingo y ahora sólo falta que Juanlu y Rubén recuperen sus mejores versiones.
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Poco remedio.
Pero, si en Valencia todavía restan nubarrones, en la capital de La Plana el cielo está encapotado y hace mucho que no se ven el sol de la esperanza de salvación ni las estrellas (se marcharon en verano). De la solidez defensiva de antaño ya ni hablamos y a ello se le ha unido que el Castellón lleva sin marcar tres jornadas. Con esta manta que no les tapa ni la cabeza ni los pies, los albinegros se han congelado y llevan cuatro partidos sin conocer el calor de una victoria y también sin sumar. Ahora, cada punto será una batalla y cada partido, una guerra. Para ganarla, Márquez se encomendará a la dupla Medina-Ulloa. Pero suena ya a tomarse una aspirina para ralentizar una enfermedad terminal. A ver qué remedio se saca de la manga el doctor Osuna.



