Liga BBVA | Deportivo 1 - Osasuna 0

El Depor besa la Champions

Juan Rodríguez decidió con un buen gol. Penalti no pitado sobre el malagueño en el 53'. Osasuna, con diez desde el 67'. Los coruñeses son cuartos

<b>DUREZA.</b> Nekounam frenó con una fuerte entrada un contraataque llevado por Guardado, vio la tarjeta roja directa y Osasuna tuvo que jugar con diez el resto del partido.
Luis de la Cruz
Delegado de Galicia y Asturias
Delegado de Galicia y Asturias del Diario AS desde 2006, donde inició su andadura en 2004 después de pasar por Marca y dxt Campeón. Pegado al Deportivo de por vida, a las duras y las maduras. Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago y Máster en Periodismo de La Voz de Galicia y la Universidad de A Coruña.
Actualizado a

El Deportivo sigue empeñado en reverdecer viejos laureles, y tras la victoria de ayer ante Osasuna, ya pisa territorio Champions. Y lo hace gracias a un hombre: Juan Rodríguez. El malagueño, un obrero del fútbol multiusos, amplió ayer su repertorio de versatilidad al marcar un gol de auténtico 'nueve'. Recibió de espaldas a portería, fijó al central, se giró, engatilló con la derecha y batió a Ricardo. De mediocentro a mediapunta, de ahí a la banda derecha, y ayer, de killer. Y todo en una tarde con dos partidos. La primera, hasta el gol de Juan Rodríguez, yerma e infumable. La segunda, tras despertarse la parroquia con el tanto, de ida y vuelta y con ocasiones de gol.

Los 15.000 valientes que se acercaron por Riazor en una gélida tarde debieron de estar preguntándose en el descanso '¿qué hago yo aquí?'. Y es que lo que se vio sobre Riazor rozó el bochorno. Ni uno ni otro querían jugar, limitándose al patadón en busca de que sus atacantes inventasen algo. El miedo al gol era total, puede que porque tanto Lotina como Camacho saben que Osasuna y Deportivo son dos de los equipos a los que marcarle es más complicado.

Con el sopor y la grada tiritando de frío, sólo dos jugadores ofrecían algo. Guardado, empañado en saltarse el guión y rasear el balón, y Puñal, que llevaba la angustia a Riazor con la milimétrica precisión con las que ejecuta todas las faltas que saca. Realmente, es por buscar algo, porque la ausencia de fútbol fue total.

Hay muchos partidos a los que les hace falta un gol para cambiar el conservadurismo, o precaución táctica, como más les guste; que necesitan un gol para dinamitar el guión. El de ayer fue un claro ejemplo. El tanto se lo llevó Juan Rodríguez, que con un movimiento de delantero nato, que recordó más a Bebeto que al mediocentro que realmente es, acabó con los miedos por pura necesidad.

Doble cambio. La desesperación de Camacho era total. El de Cieza, con el recuerdo todavía vivo del despliegue de sus jugadores ante el Real Madrid, buscó respuestas en el banquillo. De golpe, se cargó a los dos delanteros titulares, y razón no le faltaba. Pandiani, que regresaba a la que fue su casa, fue un alma en pena que paseó por Riazor. Aranda, que tampoco aportó nada, redondeó su nefasta tarde con un fallo garrafal ante Aranzubía. El potente punta rojillo se quedó solo ante el portero deportivista, pero justo cuando iba a rematar, se resbaló. Pudieron ser los tacos, pudieron ser los nervios de tirar por primera vez a puerta, o pudo ser el miedo a marcar, porque la jugada ocurrió con 0-0 en el marcador sólo un minuto antes de que Juan Rodríguez marcase el único gol del partido.

Camacho dio entrada a Galán y Masoud para intentar cambiar un partido que todavía podía estar peor para Osasuna si Rubinos Pérez no se hubiese tragado un claro penalti de Nekounam sobre el hiperactivo Juan Rodríguez en el minuto 53. Su movimiento táctico fue en el 60', pero sólo siete minutos más tarde Nekounam se expulsó por una durísima entrada sobre Guardado.

Con todo que ganar y nada que perder, los rojillos abrieron el partido en busca de un punto. Lo cierto es que el Deportivo pudo sentenciar, pero también que Osasuna inquietó a Aranzubía más veces con diez que con once.

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El resultado de ayer deja al Deportivo en el cielo de la clasificación, pero también muy tocado por las numerosas bajas y el largo parte de tocados. El miércoles espera el Valencia en Copa y el domingo visita a un rival por la Champions: el Mallorca. Sergio, Guardado, Antonio Tomás y Pablo Álvarez están al límite, pero nadie llora porque este equipo de la solidaridad encuentra a un 'nueve' en un pivote, y hacerle un gol sigue siendo tan complicado como que expulsen a Valerón.

Mientras, Osasuna buscará alivio en el Reyno de Navarra. Primero con la Copa (tiene que remontar un 2-1) y luego frente al Espanyol en Liga, donde las alarmas se empiezan a encender tras una racha de una victoria en los últimos diez partidos. Para echarse a temblar.

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