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El Barça fue un ciclón

Liga BBVA | Tenerife 0 - Barcelona 5

El Barça fue un ciclón

El Barça fue un ciclón

García Cruz, Miguel Barreto/ acan

Goleó a un Tenerife muy tierno. Messi hizo un hat trick.

Esperaban al Barça en Tenerife desde hacía ocho años. Con una afición desbocada por los colores azulgrana, con una pasión comparable a la que tienen los culés en el Camp Nou, con un amor que conduciría a cualquier locura, los seguidores canarios del Barcelona llegaron a temerse lo peor. Al Barça le costó demostrar ser el hexacampeón, digan lo que digan. El equipo dio muestras de cansancio, anduvo lento hasta el ecuador de la primera parte, chirrió en demasía abusando de los pases horizontales para no poder imponerse; demostró muchas dudas en defensa y le concedió vida al rival.

Pero apareció Messi para romper el partido. Lo hizo cómo y cuando quiso, para demostrar que este futbolista parece no tener techo. Anotó con la izquierda, con la derecha y por encima del portero. Excepcional, sí señor. Se fue a casa con el balón en la maleta, muestra de la felicidad y del éxito logrado. No será el primero que le rubriquen sus compañeros y sigue escribiendo páginas y páginas de oro, para acumular en su museo particular balones y balones de ese preciado metal, el mismo que le entregaron hace unas semanas en Suiza.

El Barça salió vencedor, sintiéndose fuerte y recobrando el liderato, que antes de comenzar el partido volvió a ser del Madrid. Posiblemente acumulará elogios el hexacampeón, muchos, y seguirán dando que hablar. Pero todo se dio por los constantes e imperdonables errores locales.

Errores.

Alfaro fue el primer protagonista del partido. Con una presión en la primera línea que ahogaba a la zaga y a la línea de creación del Barça, Xavi e Iniesta no se encontraban y no podían ver más allá de dos metros. Para colmo, Busquets andaba fallón en el servicio y en la recepción. Pero punta cedido por el Sevilla erró por tres veces consecutivas (minutos 4, 7 y 12) y entre el larguero, Valdés y la mala fortuna, arruinaron la ilusión local.

Cuando el marcador se puso a favor de los catalanes, las cosas fueron muy diferentes, claro. El Tenerife cambió radicalmente y la fuerza se le escapó en su nula puntería. Con espacios, con la mente más clara y la comodidad del momento, la maquinaria se puso en marcha para sentenciar el partido antes de llegar al descanso. Bojan (destacadísimo ayer) sirvió el primero e hizo lo mismo con el tercero. Y repitió siempre de socio: Messi. Antes, Puyol, volvió a sentirse goleador al peinar un servicio del argentino dorado, que se inventó un remate con un globito perfecto. Luna, el íntimo amigo de la infancia de Messi, además, cerró la goleada en propia puerta, tras una deliciosa maniobra de Pedro dentro del área. Iba el insular para estrella, pero Leo le restó protagonismo. Normal.

El detalle. Pedro salió en la recta final

Se le esperaba desde el inicio del partido, pero tuvo que verlo desde el banco y fue ovacionado cuando salió al campo. Pudo cerrar la goleada, pero Luna, en el afán de robarle la pelota, se la introdujo en su meta.