Osasuna - Real Madrid | El ambiente tenso no afecta a los blancos

Pamplona: la grada aprieta pero no ahoga

El Madrid ha vencido en 13 de sus 31 visitas

<b>ÍDOLO EN PAMPLONA.</b> Casillas fue de los más aclamados a la llegada multitudinaria al aeropuerto.
Carlos Forjanes
Redactor sección Real Madrid
Nació en Madrid en 1982. Desempeña desde 2007 en AS las funciones de redactor primero en la sección de Fútbol y poco después en la del Real Madrid. En ella ha cubierto, entre otros torneos, tres finales de la Champions League. También forma parte del programa ‘Tres de Descuento’ en el Twitch de AS y presenta el espacio ‘Fútbol Sapiens’ en AStv.
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Las visitas del Madrid a Pamplona en las últimas décadas siempre se han caracterizado por ser escenario de una enorme hostilidad ambiental que, sin embargo, no se ha reflejado en malos resultados blancos: en 31 duelos en casa de Osasuna, el Madrid ha ganado más partidos (13) de los que ha perdido (10), lo que supone el 42 por ciento de los encuentros disputados allí.

Pese a ello, el Madrid se volverá a encontrar hoy un ambiente tenso en el Reyno de Navarra, algo que arrancó en los años ochenta, cuando el estadio de Osasuna aún se denominaba El Sadar. El punto culminante fue el famoso petardazo a Buyo en 1989, que supuso el cierre del estadio durante tres partidos.

La fuerte rivalidad rebrotó a inicios del siglo XXI, con una amenaza de sabotaje en 2000 por parte de grupos radicales vascos, la polémica expulsión de Helguera al año siguiente, la roja también a Figo en la 02-03 y el gesto de Beckham en la 03-04 encarándose con la grada para evitar el lanzamiento de objetos cuando iba a un córner.

Duelos de altas temperaturas que, no obstante, el Madrid ha sabido capear en los últimos años. Sin ir más lejos, salió de tierras pamplonicas con los tres puntos en cuatro de las últimas cinco temporadas. La excepción fue el último partido de la campaña pasada (2-1) en el que los madridistas ya no se jugaban nada y los rojillos, esquivar el descenso...

Higuaín.

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El momento más feliz para el Madrid fue el 4 de mayo de 2008. Ese día, el Madrid de Schuster se presentó en el Reyno con la opción de ser campeón de Liga de forma matemática, a falta de tres jornadas, si ganaba. En el 83', Puñal consiguió el 1-0 de penalti dejando casi aparcada la fiesta, pero ahí apareció la casta blanca: Robben empató dos minutos más tarde y en el 87' surgió Higuaín en su faceta milagrosa para pegar con rabia un derechazo que valía el 1-2.

Y es que al argentino se le da bien el equipo rojillo, al que le ha hecho otros dos tantos más, pero en el Bernabéu: uno en la 06-07 (2-0) y el otro la campaña pasada (2-1).

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