Liga Adelante | Betis 1 - Huesca 1

El Betis vive en el drama

Se deja dos puntos en el 90'. Las absurdas expulsiones de Arzu y Rodri le lastraron. Emaná, el mejor, se va con Camerún. El ascenso se aleja

<b>JUGADA DECISIVA. </b>Esta es la acción en la que Rodri le robó el balón a Doblas y cuando fue a definir cayó. El árbitro le sacó la segunda amarilla por fingir.
Juan Jiménez
Redactor Jefe
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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Lo del Betis es un poema. Cada partido es un canto al drama. Ayer, cuando creía que le iba a salir cara a pesar de jugar un partido de perros, Camacho empató el partido y heló al beticismo, que se subió al carro de la heroica y se volcó con su equipo para proteger un 1-0 que sabía que no merecía pero que era un tesoro. No era un apoyo natural, sino condicionado por las dos absurdas expulsiones de Arzu y Rodri. Un símbolo que le deja muy por encima de un equipo que no contagia. De las jaimitadas de sus jugadores. Y, por supuesto, de Lopera, que ayer ni lo vio. Para qué. Descorazonador. La pobredumbre del Betis contrastó con la fe del Huesca, que terminó con once, más entero y ovacionado por los valientes oscenses que le acompañaron en un bonito viaje. Si el partido hubiese durado cinco minutos más, el Huesca habría sido el primer equipo en ganar en Heliópolis. Y lo mereció a pesar de que durante un buen tiempo pensó que su ordenado partido terminaría en el limbo y condenado por otra genialidad de Emaná, que le puso el partido en bandeja al Betis. En mitad de un festival de imprecisiones impropias en un equipo que tiene jugadores que ganan una millonada, Emaná vio por el retrovisor a Fernando Vega y se sacó un taconazo que levantó el estadio y supuso el 1-0. Pareció que ese detallazo de Emaná, que le debía una a Tapia por el verano y el principio de temporada que le hizo pasar, iba a salvar al Betis. Pero no. Cabría preguntarse qué será del Betis ahora que se marcha el camerunés. Ahora es un equipo desarmado.

Y también inmaduro, porque con 1-0 y la atmósfera relativamente tranquila, Arzu se autoexpulsó en una jugada que le pasará factura. Arzu es al Betis lo que Guti al Madrid. Marcado por una relación de amor-odio con la afición, de vez en cuando tiene conductas impresentables. Después de ser advertido y amonestado por el árbitro, fue expulsado por golpear al rival y condenó al Betis, obligado a echarse atrás. Y a rezar.

Calderón, que lo vio fácil, metió a Moisés. El Huesca había tenido plan todo el partido pero le faltaba matador. Moisés, killer perfecto, tuvo el empate con un derechazo y un cabezazo que se estrelló en el larguero. Calderón intuyó que el gol estaba al caer y terminó de convencerse cuando Rodri fue expulsado. Camacho heló a la afición del Betis, que ayer se exhibió y demostró que es de lo poco que queda vivo en una entidad. El máximo accionista no va al palco, el líder ya se ve con prismáticos y el equipo es un galimatías. El Betis de hoy vive en el drama.

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El detalle: Ovación a doblas en su regreso

Doblas pisó por primera vez el césped de Heliópolis desde su marcha. Fue recibido con agradecimiento por el beticismo, que le dedicó cánticos al comienzo del partido y también en la segunda parte. Su vuelta fue tranquila aunque en los últimos minutos un error suyo casi acaba en gol de Rodri. Y sin embargo la jugada acabó en expulsión.

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