Comienza la 'Lilloterapia': sesión de abrazos y balón
El técnico mimó a los suyos en su segundo entrenamiento

Juanma Lillo es un todo en uno. Es entrenador, psicólogo, estratega Pero, por encima de todo, intenta ser amigo de sus jugadores. En la sesión de ayer, segunda del vasco en Almería, Lillo destapó el tarro de las esencias que tan estimado le ha hecho dentro de la mayoría de las plantillas en las que ha estado.
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Dialogó, sonrió y abrazó a los suyos durante todo el entrenamiento de ayer. Quiere ganarse el apoyo de una plantilla que despidió a Hugo Sánchez entre aplausos, pero que veía necesario el cambio de entrenador para remontar el vuelo. Lillo, hasta el momento, no distingue entre titulares y suplentes, y mima a todos sus jugadores por igual. Nieto, por ejemplo, se sorprende de que lo conozca tan bien y a Bernardello de su nuevo míster le gusta que "va de cara" y que "tiene muchos conocimientos futbolísticos pero también de la vida". Uno de los pesos pesados del vestuario, Juanma Ortiz, afirma que de Lillo "hay mucho que aprender".
Pero además de su faceta afectiva, Lillo ya ha cambiado el sistema de trabajo de sus jugadores. Las sesiones son de menor duración que las de Hugo Sánchez y tienen en el balón su mejor herramienta de trabajo. El vasco, al estilo Guardiola, cree en los rondos y los ensaya. Su forma de terminar los entrenos es la que más se parece a la del técnico anterior, el partidillo a medio campo es imprescindible. Al final de la sesión se reúne, en corro, con sus jugadores y les habla de sus virtudes y errores.



