Cruyff vuelve casi entre amigos
Se espera sólo media entrada en el Camp Nou. Dominio perico en Cataluña

L a vuelta de Johan Cruyff a un banquillo, naturalmente el del Camp Nou, trece años después, llega entre rayos y truenos... y no sólo por la adversa climatología que padece Barcelona. El Cataluña-Argentina no ha calado entre la gente. Fuentes de la organización (la Federación Catalana) hablaban ayer de 40.000 entradas vendidas (el domingo eran sólo 30.000) y su presidente, Jordi Casals, manifestó al respecto: "Si Cataluña no es capaz de llenar el estadio, quizá nos lo tenemos que hacer mirar".
Casals relacionó el partido con la identidad catalana: "El presidente Montilla acaba de decir que Cataluña es una nación, que la gente acuda al partido, lo demuestre y celebre el 650 aniversario de la nación catalana". Los partidos nacionalistas catalanes CiU y ERC, tratan de movilizar a sus bases para que el Camp Nou registre una entrada presentable.
Maradona. Desde el lado argentino también hay lío. Maradona está recluido en su habitación, sólo la deja para comer, y no está claro que juegue Messi: estará, ese feo no se lo hace a Cruyff (padrino de Laporta) ni a la selección catalana. Tiene un tobillo tocado y puede que se limite a dedicar el FIFA World Player que ganó ayer a la afición. Argentina llegó con bajas (Agüero, Maxi, Aimar, Milito...) y presentará un equipo en el que la atracción es el enrachado Higuaín.
Cataluña querrá jugar a lo Cruyff, tocando y teniendo la pelota, pero del Barça, los reyes de esa idea sólo serán titulares Valdés y Puyol. La tarea será para pericos de antes y ahora: Sergio, Moisés, Verdú, Coro, Serrano e incluso Lopo. No es la primera vez que Cataluña juega con más pericos que culés.
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Fue "el del pase" a Maradona
Argentina será dirigida hoy por Héctor Enrique, quien ya ordenó el entrenamiento de ayer en el Mini. El famoso "que la chupen" de Maradona al periodismo argentino tras el último Uruguay-Argentina (0-1) le acarreó una sanción de la FIFA por dos meses, que cumplirá el 15-E. Enrique fue el jugador que le pasó la pelota a Diego en el Argentina-Inglaterra del Mundial 86, cuando el 10 marcó aquel golazo y repite con grandes dosis de humor: "Con el pase que le di..." Lo cierto es que la bola apenas si rodó cinco metros hasta que la cogió Diego y se paró el tiempo.



