La Navidad será perica
El buen Márquez y Coro precipitan el adiós de Hugo.

Respiró Pochettino, el Espanyol o sea, y siguen fatal Hugo y todo el Almería. Cuando lean ustedes estas líneas, el mexicano ya será historia en el Mediterráneo: lo despidieron ayer. El partido se anunciaba como última oportunidad y su equipo perdió. Sin nada que oponer, además: el Espanyol fue mejor y mereció el triunfo.
Que le iba muchísimo en juego lo confirmó cómo celebraron sus jugadores el pitido final del árbitro. La Navidad será perica; en Almería... también, pero con muchas preocupaciones por la suerte de su equipo en la categoría pues ayer no dio nunca la sensación de poder ganar y las urgencias aprietan. Si Soriano hubiese acertado ante Kameni nada más rodar la pelota hubiésemos visto otro partido, claro. Pero el camerunés ganó la jugada y desde entonces sólo Soriano, en un lanzamiento de falta maradoniano, le puso de verdad a prueba. Carlos voló para meter una mano imposible. Lo malo es que no volverá a jugar con su equipo hasta bien entrado febrero: se va a la Copa África...
El partido tuvo tres grandes protagonistas: Verdú y dos chicos de la cantera españolista, Javi Márquez y Víctor Ruiz. Verdú jugó en la posición que más le va y brindó su mejor encuentro desde que llegó. Tuvo cosas que recordó al mejor De la Peña: el centro del primer gol, el larguerazo sin dejar caer la pelota en la segunda parte, la buena intención siempre. Javi Márquez confirmó las buenas sensaciones que dejó los minutos que disputó en el Camp Nou. Hay futbolista ahí. Sabe jugar, maneja bien la zurda (un plus enorme) y tuvo el altísimo honor de acabar con una racha de casi nueve horas sin marcar de su equipo: 535 exactamente. Lo hizo rematando a un toque, como hacía Hugo, el centro de Verdú. Víctor Ruiz se va asentando como un buen proyecto de central. Lo que fue Jarque, a quien su amigo Coro dedicó el 2-0. Coro, el de los goles milagrosos, apareció para cerrar el partido cuando Alves no pudo quedarse con un tirazo de... Márquez. Siete partidos después ganó el Espanyol.
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Y el Almería siguió con su particular vía crucis porque no sólo fue inferior (llegó menos y elaboró menos) sino que no tuvo la fortuna de su lado en las jugadas que sí tuvo cerca el gol. La de Soriano, alguna llegada aislada buscando a Uche, que era muy temido por el españolismo, pero que no ofreció su mejor versión bien vigilado por Pareja y Ruiz y mal abastecido por los suyos. Piatti no le dio el oxígeno que seguramente sí le hubiese dado el lesionado Crusat.
En el partido de las dudas, el Espanyol despejó muchas de las suyas mientras los andaluces miran la tabla y se ven a un punto del descenso. Como diría el añorado presidente Núñez, tienen poblemas.



