¡Que venga Papá Noel!
El Atlético despidió 2009 con otro partido de sombras y pocas luces. Lo mejor es que esto se acabó y ahora toca propósito de enmienda para 2010. O los jugadores espabilan ya o va a tocar sufrir, y mucho, en el año nuevo.


Generosidad. Finalizó el año 2009, gracias a Dios, porque si dura un poco más acaba con la afición del Atlético. Ahora toca descansar, olvidarse un poco del fútbol y pedir a Papá Noel que sea generoso y que se acuerde de nuestro club. Porque sólo así podremos mirar con optimismo el año nuevo y lo que resta de temporada. Para los futbolistas de Quique estos días también deben de servir de reflexión. Ojalá que toda esa generosidad que conceden a los rivales la regalen en estas fechas tan entrañables. Puestos a regalar, mejor en estos días. Que lo hagan ahora, y que luego se apliquen a la tarea, que por lo visto no será nada fácil.
Los fallos. Quique estuvo duro el lunes pasado con sus jugadores en la reunión con Cerezo. Dijo que con los continuos errores cometidos, el equipo no puede llegar lejos. O no habló claro o no le hicieron caso. O no le entendieron. Porque el Atlético encajó otra vez un gol a los dos minutos y no se fue al descanso perdiendo porque Asenjo quiere convencer a todos de que es un gran portero. Quizá la próxima vez tenga que hablar aún más claro porque no es normal que los atléticos no se hayan ni siquiera sentado a ver a su equipo y este vaya perdiendo.
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La afición. Está enfadada y con razón. "Este Quique se está dejando la vida en el Atlético. Desde que está en el club se le ve muy desmejorado", decía una seguidora en el bar de la Peña Atlética de Boadilla del Monte. "No he sufrido tanto en mi vida como me está tocando hacerlo ahora y es con el Atleti", decía otro seguidor, y no precisamente de los más jóvenes. Cerezo está empeñado en que los seguidores vean el futuro con optimismo, pero en la peña todo el mundo esperaba lo peor en el último minuto. Y lo malo es que casi volvió a ocurrir.
2010. El Atlético acaba el año en los puestos de abajo de la clasificación y con la sensación de que lo peor puede llegar, como dijo Quique. De momento, le pediremos a Papá Noel, que por algo se viste de rojiblanco, que Agüero se recupere ya, que Forlán vuelva a aliarse con el gol, que Perea sea la mitad de futbolista que fue, que Maxi recapacite y que Simao sea el de Portugal. Y que Borja sea el nuevo Torres. Y que Fanni y Salvio, por ejemplo, tengan el cosquilleo de sentir lo que es jugar en el Atlético. Y que todos los jugadores sientan, de verdad, que si no espabilan y le echan narices y juego pueden hacer historia en el club rojiblanco. Pero negativa.



