Centenario Xavi y a por todas

Liga de Campeones | Dínamo de Kiev 1 - Barcelona 2

Centenario Xavi y a por todas

Centenario Xavi y a por todas

El medio se lució y anotó en posición dudosa en su aparición cien en la Champions. El Barça acaba primero de grupo. Valdés erró en el gol local.

Es un seguro de vida. Analizándolo de manera muy rápida, Xavi tiene la fiabilidad de una máquina alemana, el corazón de la Roja y el sacrificio del catalán honrado. Es perfecto. Rondando la treintena (los cumple el próximo 25 de enero), el medio cumplió ayer 100 partidos en la Champions. Y lo celebró a lo grande. El internacional culminó una sensacional jugada de ataque (aunque su posición es dudosa, podría estar en fuera de juego), con infinidad de toques, cuando no lo estaban pasando bien. Participaron todos los cracks en la elaboración, pero la culminó él, el más fiable. Desde que lo hiciera debutar Louis van Gaal en Old Trafford (16 de septiembre de 1998) relevando a Giovanni (el de las butifarras en el Bernabéu, ¿lo recuerdan?), el egarense ha demostrado saber a qué juega, exponiendo siempre un repertorio de imaginación y un constante vacile elegante a los rivales retándoles a quitarle la bola: parece misión imposible.

Acabó ganado el Barça el partido, aunque le costó. Fue el Dínamo el que soltó el primer manotazo en el congelado rostro de los culés. Como aquél que dice, aún no se habían colocado las porterías en el campo y los locales enloquecían de alegría. Se abría la puerta de la esperanza y a un soñado milagro. Un garrafal error de Valdés parecía condenar al Barça al sufrimiento. Todo nació en un tiro corrido por el área y ejecutado con mucha potencia. La dirección, en diagonal, desde la izquierda y buscado la posición del portero. La bola se deslizó por un pasto rapidísimo, medio regado, medio empapado por el 98 por ciento de humedad. Fue Shevchenko el que armó la pierna derecha y Milevskiy el que puso la cabeza para certificar la acción. Pero si el portero erró en Riazor el pasado sábado, ayer se sintió desgraciado de nuevo. Ubicó el esférico bajo sus brazos, pero la bola se escurrió hasta superar la raya. ¡Ay, ay, ay! Gol en contra... y ¿a sufrir?

Superado el susto, los culés comenzaron a practicar su juego. Posesión insultante. Hubo tramos que fue de 85 a 15 por ciento. Tuya, mía, tuya, mía... Sin estresarse. Aparecía Iniesta como falso extremo para venirse al centro. Más de lo mismo. El manchego se apoyaba en Xavi y lo hacía con Sergio; venía Ibra para finalizar siempre de la misma manera, abriendo el balón a la derecha, sin encontrar nunca a Alves y tratando de ver qué hacía Messi, mucho más atrevido desde hace ya algunos partidos.

El entradón.

Llegó el empate y siguió el monólogo. Si cuando tenían ventaja en el marcador los locales aguardaban en su campo para salir a la contra, luego trataron de presionar de manera contundente hasta rayar la ilegalidad, la malicia, el mal gusto. Y fue Almeida el que demostró toda la rabia de su equipo. Tras ejecutar de manera sensacional un golpe franco (un golazo), Messi abandonó el campo cojeando; el central brasileño se cebó en una entrada sin sentido, ya con el tiempo finiquitado. Al culé se le encogió el corazón al ver sufrir al Balón de Oro retorciéndose. Pasó el Barça como primero, cumplió el objetivo y espera rival. La idea es llegar al Santiago Bernabéu y revalidar el título. Con lo cracks y con el centenario Xavi y a por todas.

El detalle. Messi es duda para el derbi

La primera exploración a Leo Messi en el vestuario determinó que el argentino padece un leve esguince, cosa que le hace ser seria duda para el partido del sábado ante el Espanyol, en el derbi barcelonés. Lo más probable es que El Pulga no participe, más teniendo en cuenta que la próxima semana el equipo azulgrana participará en el Mundial de Clubes de Abu Dhabi.