La Juventus cae aplastada por un Bayern siderúrgico
El portero Butt marcó de penalti.


El Bayern no es un equipo con luces de neón, no hace un fútbol que enamore, no le rodean pompones ni purpurina. Es, simplemente, el Bayern. El mismo equipo rocoso de siempre, la máquina industrial que ha funcionado históricamente con una fiabilidad asombrosa. Ayer volvió a demostrarlo. El cuadro alemán estaba obligado a ganar en un escenario poco glamuroso y ante un rival incómodo como la Juventus. Lo hizo. Y lo hizo, además, remontando. A lo grande.
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El cuadro italiano basó su estrategia en lo que más le gusta, esperar a su rival atrás. Sobre todo cuando Trezeguet, de preciosa volea, le adelantó en el marcador. Pero esta vez cavó su propia tumba dejando hacer demasiado al Bayern, que a base de fuerza y tesón se fue metiendo cada vez más en el área rival. En una de esas internadas, Olic fue derribado por un ingenuo Cáceres y el portero Butt empató con una parsimonia impropia de un guardameta.
Se veía que el partido se le iba a hacer largo a la Juve, empeñada en buscar una contra. Las cosas se le torcieron aún más cuando Olic empujó un rechace de Buffon tras una falta. El aplicado Bayern había hecho lo más difícil y lo rubricó con los goles postreros de Gómez y Tymoshchuk. Los bávaros están en octavos. A su estilo, claro.



