Liga BBVA | Espanyol 0 - Racing 4

El Día de Cantabria

Tremendo baño del Racing a un Espanyol a la deriva

Los jugadores racinguistas celebran uno de los tantos conseguidos
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Fue eso, el día de Cantabria en Cornellà y El Prat. Sólo faltó que saliera el presidente Revilla y jugara un ratillo. ¡Vaya meneo le dio el Racing al Espanyol! Le hizo cuatro y pudieron ser seis. Cuatro en una segunda parte perfecta con un Canales estelar. Ya había dejado su sello el chico la primera parte, pero tras el descanso se salió. Bendita cantera la española que sigue dándonos futbolistas como éste: síganle, pinta que va a merecer la pena.

Al Racing le puso por delante Henrique, al cabecear una falta puesta por Canales, que es bueno a balón corrido y parado. Henrique, el cedido del Barça, la eterna maldición. Pero su tanto, clave porque fue el primero, acabó siendo uno más pues en cosa de 20 minutos sus compañeros marcaron otros tres, incluido uno de penalti obra de Tchité. Que acabando la primera parte falló el tanto más cantado del partido cuando mandó por encima de larguero un pase de la muerte del buen Munitis, a medio metro escaso de la línea de gol: verlo y no creerlo.

Dio igual. Hacía rato que el pueblo se había percatado que el Racing era mejor en todo, desde el posicionamiento al ánimo, ante el peor Espanyol del curso. Que el marcador se moviera a su favor era simple cuestión de tiempo. Que lo hiciera del lado local, milagroso.

Porque sólo en una jugada de José Callejón, con 0-0, tuvo el equipo de Pochettino ocasión de marcar: el remate franco se fue fuera. Antes y después la inferioridad perica fue manifiesta. Su gente fue abandonando el nuevo estadio desde que cayó el tercero con un sudor frío corriéndole por la espalda. Los que se quedaron sacaron pañuelos de ira mientras los 400 del Racing festejaban como locos un triunfo que debe suponer un punto de inflexión positivo en su hasta ahora mala Liga.

Un horror.

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Diez goles en contra por ninguno a favor es el balance de las últimas tres jornadas españolistas: 0-2 con el Getafe, 4-0 en el Manzanares y los cuatro de ayer. Escalofriante la cifra, peor el encefalograna plano del equipo, que ayer revolucionó Pochettino sin suerte. Puso al central Forlín por delante de la defensa junto a Baena: no funcionó. Ni en la creación ni en la destrucción. Dejó fuera Mauricio a Verdú, y a Iván Alonso y Tamudo, pero Luis García, Coro y compañía nunca tuvieron fútbol para aspirar a un triunfo. Al Racing le bastó con no perder la concentración para cerrar las vía de acceso a Toño, que jugó seguramente el partido más tranquilo de su vida como visitante.

Tampoco los cambios surtieron efecto tras haber recibido dos goles en cinco minutos. El Racing jugaba, el Espanyol miraba. La diferencia era brutal, tanto como el marcador. 0-4. Emerge el Racing, se hunde el Espanyol. Eso pasó.

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