Liga BBVA | Athletic 1 - Valencia 2

La madera se alía con la apisonadora de Emery

López tiró un penalti al poste. Villa y Mathieu decidieron

<b>AL POSTE. </b>El penalti lanzado por David López, y que hubiera valido el empate rojiblanco, se estrelló contra el palo.
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Un penalti estrellado contra la madera a falta de cuatro minutos para el final evitó que el Athletic protagonizase una pequeña hazaña. Estaba en inferioridad y el pragmático Valencia había sido capaz de voltear el resultado poco antes. Todo pintaba mal para el cuadro local y, efectivamente, así terminó, mal, porque a su meritorio coletazo le sobraron unos pocos centímetros. Así consiguió certificar la victoria el conjunto de Unai Emery, que no en vano es el mejor de la Liga a domicilio, sufriendo y rentabilizando su concienzudo trabajo de desgaste con una extraordinaria pegada: tres ocasiones, dos goles.

El empate hubiera premiado con mayor equidad a los contendientes, pese a que justo es reconocer que el Valencia desarrolló el tipo de partido que deseaba. Sin embargo, el anoche aplacado nervio rojiblanco asomó en la fase decisiva y encareció mucho el éxito, aunque no halló la colaboración de la fortuna en el lance ya comentado.

Sin temor a incurrir en la exageración, lo único reseñable en toda la primera parte fue la lesión de Llorente. Un golpe dejó KO al ariete local y abandonó el terreno a la media hora. La zaga che respiró aliviada cuando el Athletic se quedó huérfano de su referencia, más aún ayer que lo fió todo a la estrategia, eso sí, mal ejecutada.

Transformación.

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La monotonía saltó por los aires de repente. Marchena se sacó un pase magnífico a la espalda de los centrales, Villa se quedó sólo ante Iraizoz y tiró una vaselina horrible. Segundos después, un robo a Mathieu propició que se metiese un balón en el área de César, quien apenas pudo repeler el tiro a la media vuelta de Javi Martínez y Muniain, al acecho, empujó a la red. No tardó en responder, cómo no, Villa, a magnífico centro pasado de Pablo.

Las nuevas tablas trajeron un salto cualitativo. Hasta el final se vio otro partido: más nervio, más decisión. Emery buscó entonces la puntilla con Zigic y la maniobra cundió: un balón dirigido al serbio provocó la salida de Iraizoz para despejar de puños y Mathieu, según le llegó, conectó una volea tremenda. El Athletic supo responder: Iraola marcó en fuera de juego y provocó un penalti dudoso. David López apuró tanto que chutó al poste. No hubo tiempo para más.

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