Liga BBVA | Deportivo 1 - Barcelona 3

Messi aguanta al Barça

Exhibición del Balón de Oro ante un Depor correoso

<b>DECISIVO. </b>Dani Alves felicita a Messi en uno de los dos goles que marcó el argentino en Riazor.
Luis de la Cruz
Delegado de Galicia y Asturias
Delegado de Galicia y Asturias del Diario AS desde 2006, donde inició su andadura en 2004 después de pasar por Marca y dxt Campeón. Pegado al Deportivo de por vida, a las duras y las maduras. Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago y Máster en Periodismo de La Voz de Galicia y la Universidad de A Coruña.
Actualizado a

El Barcelona sigue prolongando su semana dorada. Ayer solventó el duro escollo de Riazor gracias a un Messi que celebraba con dos goles y una exhibición de fútbol el Balón de Oro que recogerá hoy mismo.

Y todo en un partido en el que el Barcelona saltaba a Riazor doblemente presionado. Primero, por la victoria del Real Madrid. Segundo, por el recado de Guardiola a sus futbolistas de que había que mejorar sensiblemente el tedio de Jerez. Durante media hora los pupilos de Pep recibieron el recado. Se hicieron con el monopolio del balón, metieron al Deportivo en su área y comenzaron el asedio sobre Aranzubía.

El balón empezó a circular por las botas de Xavi e Iniesta, para acabar en los puñales de Messi e Ibrahimovic. El gol sólo era cuestión de tiempo, y finalmente el ejecutor fue el flamante Balón de Oro, en una media vuelta de calidad y precisión.

El Depor comenzó a descomponerse, y sólo un soberbio Aranzubía impedía que el azucarillo se disolviese. La fe de Dani tuvo premio en una jugada que nació de sus propias botas. El meta riojano pateó (hasta ese momento el único recurso del Depor) en la busca de Mista y el que apareció fue Busquets. El canterano, creyendo que ya estaba resuelto el partido, cedió hacia atrás de forma temeraria. Adrián, un muchachote asturiano que ya gozó marcando en el Camp Nou hace dos años, se coló en la fiesta blaugrana para peinar el balón entre Puyol y Piqué. Valdés, inédito hasta entonces, se tragó el remate de forma clamorosa. Lotina no se lo podía creer. El Barça, en su soberbia, había metido de lleno al Depor en la pelea.

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Cambios tácticos. El Barça salió en el segundo tiempo con las mismas intenciones del inicio, pero el partido, por sus propios pecados, ya no era igual. El Depor empezó a sufrir menos, a ver más el balón, a creer en sus posibilidades. Lotina fortaleció aún más su bloque con la entrada de Juca, encargado de paso de meter el miedo en el cuerpo al líder con su precisión a balón parado. El movimiento de Guardiola fue meter a Pedro por un desastroso Henry, que ayer debió soñar con Manuel Pablo. En cadena, Messi pasó al medio, y si ya había hecho daño al Deportivo por la derecha, terminó por decantar el partido por donde más le gusta transitar.

El movimiento de Pep tardó nueve minutos en romper el partido, que fue lo que necesitó Pedro en ponerle un centro medido al crack argentino, que remató a la perfección de cabeza. Luego, el Barça se limitó a dejar correr el tiempo como él sólo sabe hacerlo, guardando la última gloria para Ibrahimovic, que marcó cuando Riazor se vaciaba. Su tanto no fue decisivo, pero el sueco suma y sigue; como el líder.

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