Caffa lleva la calma a un estadio despoblado
3.000 béticos entraron en el minuto 20 de partido.
Quizás el gol de Caffa hubiese sido lo más importante de este partido por su belleza y su valor, tanto en puntos como en moral, pero ayer casi todas las miradas del beticismo estaban puestas en los alrededores del Ruiz de Lopera. Unos 3.000 aficionados se reunieron en las puertas del estadio para manifestarse contra el mandamás verdiblanco y pedir un cambio radical en la entidad. Todo ello aderezado con su entrada al partido 20 minutos más tarde del comienzo, con pitada incluida.
Mucha gente pensará que pagan un carnet para algo y que no dejarían solo a su equipo por nada del mundo. En el Betis es distinto. Ayer, ante una final para los de Tapia, la noticia fue ver unas gradas semivacías, no tanto por los que estaban fuera, sino por los que se quedaron en sus casas. Que si la lluvia, que si el partido era televisado e incluso que no daba tiempo de llegar a casa para ver el Barça-Madrid, lo cierto es que muchos béticos se ausentaron y no vieron un partido decente de los suyos ante un rival que va a pasar muchos nervios si no cambia su forma pronto.
Emaná.
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Las Palmas, timorato atrás y con poca pegada arriba, pensó que se llevaba parte del botín sin merecerlo, porque el Betis lo buscó más y tuvo lo que no ha tenido hasta ahora: corazón y valentía. También influyó Emaná, recuperado, parece, para la causa. El camerunés, titular después de mucho tiempo deambulando por no se sabe dónde, sacó casta y calidad para asustar a Las Palmas. Tuvo el 1-0 tras plantarse solo ante Assmann, pero su toque suave por encima del meta se marchó lamiendo el poste.
Luego, Marcos Márquez avisó con un disparo al poste, sin que Lizondo viera el fuera de juego del sevillano. El colegiado, criticado por todos, se comió un claro penalti a Juanma antes del descanso que desesperó a la grada. Al final acertó con una caída de Armiche dentro del área bética, ya con 1-0. El gol de Caffa había sentenciado el partido, pero la noticia había sucedido antes y durante el mismo. Porque el gran protagonista de ayer fue el beticismo.



