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Cruyff: "Tras la expulsión se vio al Madrid que no tiene fútbol"

Johan Cruyff analizó el clásico entre Barcelona y Real Madrid en su columna habitual en 'El Periódico de Cataluña'. El técnico el holandés vio tres partidos distintos: uno durante la primera parte, con el Madrid penalizando los problemas del Barcelona. Otro tras el descanso, cuando el Barcelona pisó el acelerador y el último tras la expulsión de Busquets, con un Barça inteligente y un Madrid impotente.

<strong>EL CLÁSICO, PARA EL BARCELONA.</strong>
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En su columna semana en 'El Periódico de Cataluña', Johan Cruyff analiza el clásico en el que el Barcelona recuperó el liderato tras imponerse al Real Madrid. Bajo el título "Tres partidos en uno", el holandés divide en tres actos el encuentro: la primera parte, los minutos de la segunda en los que el Barcelona jugó con once, y el tramo final que siguió a la expulsión de Busquets.

En primer lugar, Cruyff reconoce que esperaba un triunfo del Barcelona pero que era cauto y no auguraba un resultado amplio. A posteriori habla de un clásico igualado y con un Real Madrid que supo crearle muchos problemas al Barcelona: "Ganó el Barça, tal y como estaba previsto, pero no podemos engañarnos: el Madrid tuvo sus opciones y no las aprovechó. Sabía que no iba a ser tan fácil como muchos presagiaron tras la vistosa victoria frente al Inter".

Para Cruyff, la clave estuvo en que el equipo de Pellegrini jugó con poco que perder y dispuesto a jugar para anular el estilo de un Barcelona al que le costó mucho más de lo habitual imponer su fútbol: "Creí que el Barça impondría su estilo, dominaría lo suficiente como para demostrar que, en estos momentos, está un peldaño por encima. Pero no olvidaba que el Madrid tenía poco que perder, mucho que ganar y, sobre todo, se presentaba como líder de la Liga. Lo que no me esperaba es que el Barça empezase el partido cometiendo el peor de los errores: atascando a sus hombres, colocándose muy mal en el campo. Quiso, tal vez, repetir el planteamiento del Bernabéu, pero allí Etoo abrió el campo yéndose a una banda, cosa que anoche no hizo Messi, que, por si eran pocos en el centro, se añadió él para entorpecerse entre todos".

En esa fase del partido, el holandés reconoce que el Barça estuvo a punto de ser víctima de sus propios errores: "Cuando te cortan un balón en el centro te eliminan dos líneas de golpe. No jugaron en profundidad y concedieron una gran ventaja al rival. Ese fue el primer partido que vi. Y ese partido pudo haber acabado con victoria del Madrid, que sí lograba jugar como quería y que enfrente tenía a un Barça casi irreconocible".

Después hubo un segundo encuentro, tras el descanso, en el que Guardiola corrigió los principales defectos de un Barça que empezó entonces a funcionar: "Pep debió de pedirles que hiciesen lo que mejor saben: abrir el campo, pero abrirlo de verdad, de punta a punta. Y el Madrid empezó a tener problemas. La entrada de Ibra y el desplazamiento de Messi a una banda hacía que el Barça empezase a ser ya algo más reconocible. Llegó el golazo de Ibra,un remate de auténtico delantero centro. Pero el gol no vino solo, llegó con una ingenuidad de Sergio que hubiese podido protagonizar también un veterano, pues ese gesto se hace sin querer. Pero es un gesto que se produce por jugar corto, con pasecitos, en una zona donde errar, frente a un equipo como el Madrid, te puede hacer cometer un error".

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El tercer encuentro de Cruyff, claro, fue a partir de la expulsión de Busquets, que puso fin a los mejores minutos del Barcelona: "Empezó otro partido casi inesperado en el que el Real Madrid se vio obligado a llevar el peso del partido, a jugar para empatar. Pero no supo llevar la batuta, el ritmo".

Ahí Cruyff sí critica al Real Madrid, del que esperaba más con superioridad numérica: "Y es ahí donde se vio el Madrid que muchos esperaban. El Madrid torpón, el Madrid que no tiene fútbol, al que le cuesta combinar, dominar, mandar, ser el que lleve el peso del partido. Tiene un racimo importante de jugadores que deberían de ser capaces de, contra 10, poder empatar o remontar un 1-0. Incluso ante el Barça. Incluso en el Camp Nou. Pero no ocurrió. Y volvió a repetirse la historia de lo que llevamos de temporada: cuando más fácil lo tiene el Madrid, peor lo hace o menos sensación de equipo grande ofrece. Pero, claro, esa torpeza de los blancos coincidió con un Barça, mermado, cierto, pero solo en el número de jugadores. Porque cuando juegas con 10 has de sustituir esa ausencia con mayor coraje, despliegue, amor propio, disciplina, sacrificio, voluntad, lucha y anticipación de todos los jugadores. Y, en eso, este Barça también es un 10. Mientras el Madrid se atascaba en su escasa solvencia ofensiva, el Barça se multiplicaba y ganaba, también, el tercer partido que hubo dentro de los 90 minutos. Y lo ganaba con picardía, con experiencia, con posición y toqueteo. El guión beneficiaba al Madrid, pero no lo supo leer".

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