"Mi amor por el fútbol me ayuda a llevar esto"
Habla entero, sin abandonarse a una realidad áspera y hasta desquiciante en el plano individual. Sus reflexiones le retratan: jugador corporativista, ajeno a egos oportunistas, habla desde el respeto reverencial que tiene al Tenerife.

Referirse ahora a Héctor es hacerlo de un futbolista que no ha tenido ningún minuto este año y que ya acabó el curso pasado también fuera del equipo...
No juego desde el encuentro ante el Elche. Y eso creo recordar que fue en febrero. Llevar esta situación es, desde luego, muy complicado. Todo futbolista quiere jugar y ése es mi caso. Pero hay que seguir luchando.
¿Se hacen las semanas muy largas?
Personalmente, llevo mucho peor cuando llega el día del partido y no estoy en el campo. Lo espero con mucha ilusión. Luego te quedas fuera...Te llevas un palo...
Pero, con la racha que lleva, ¿aguanta hasta el último día siempre con expectativas? ¿No intuye nada, al menos, para aplacar la decepción?
El míster casi nunca adelanta el equipo que va a poner y yo nunca pierdo la esperanza.
Y luego...
Pues a sufrir en la grada o viendo a los compañeros por televisión. Se pasa muy mal viéndolo todo desde fuera.
¿Hasta qué punto se sigue sintiendo futbolista camino ya del año sin aparecer en la foto?
Yo me vacío en cada entrenamiento, salgo con la cabeza alta de cada sesión de trabajo y cumplo con mi deber. Es, además, mi obligación porque pertenezco a un equipo y me pagan para esto. Si luego no juego, es por decisión del entrenador. Pero, por mi parte, mantengo el comportamiento y la actitud que debe tener todo profesional. En ese sentido, sí, claro que me siento futbolista pese a la falta de oportunidades.
Compañeros y algún ex (Cristo Marrero) hablan maravillas de usted. ¿Reconforta sentirse tan reconocido?
Desde luego. Ahora que nombra a Cristo, aprovecho para saludarle y agradecerle todo el apoyo que me ha dado y que me sigue dando. Sentir que los compañeros me aprecian, junto al apoyo de mi familia y de mi novia, me hace llevar esto de la mejor manera posible.
¿Y la afición? ¿Se sigue sintiendo Héctor querido por la gente?
Llegué hace diez años procedente del Herbania en edad cadete. Y nunca he tenido queja de esta afición. En el estadio, por la calle... Los seguidores siempre me han tratado de maravilla. Y que sigan haciéndolo es algo que me llena de orgullo.
Compañeros, afición... ¿Y Oltra? ¿Hasta qué punto se ha podido resentir su tacto con él por no entrar en su planes?
Debo respetar sus decisiones. El míster mira por el bien del equipo y si fuera contra él por el hecho de que no estoy jugando estaría faltándole el respeto al club y a los compañeros. Desde luego, eso nunca lo haré. Yo no tengo ningún problema ni con él ni con nadie. Hago mi trabajo y me centro en tratar de que cambie de opinión y me otorgue una oportunidad.
¿Y cree que la oportunidad que demanda llegará pronto y podrá debutar en Primera? Se acerca el mercado invernal de fichajes y su marcha se lleva anunciado con insistencia...
Mi sueño es defender esta camiseta en Primera. No lo voy a negar. Si cumplo esa meta, fantástico. Y si, por circunstancias, no es posible, asumiré la realidad como profesional que soy. De momento, voy a pelear a tope para hacerme un sitio.
¿Traerá 2010 un cambio de destino para Héctor?
Ahora no quiero hablar del tema de si me quedo o me voy. Especular no sirve de nada. También se dijo en verano que me iba y aquí sigo, tratando de ayudar al Tenerife. Cuando llegue diciembre, se hablará de lo que se tenga que hablar. Ahora no es el momento de tocar este asunto porque el equipo necesita que todos estemos centrados en la competición.
Se ha pronunciado desde el respeto y la comprensión. ¿Qué lección le deja esta experiencia? ¿En qué faceta ha podido enriquecerle a nivel personal?
Mire, a mí me salva mi amor por el fútbol, las ganas que tengo siempre de entrenarme y de mejorar, aunque hay días en los que el ánimo no esté demasiado bien. Eso me ayuda a llevar todo esto. De lo contrario, si no tuviera esta pasión por el fútbol, me hubiese dedicado a otra cosa.Estar así me ha servido para madurar más, para endurecerme y no rendirme jamás. Y así voy a continuar.
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Mucha suerte.
La seguiremos buscando.



