Multifútbol
Barça y Madrid, codo con codo, y detrás el Sevilla y el Valencia. Sólo el sorprendente Deportivo de Lotina rompe la lógica en la cabeza de la tabla tras una jornada en la que destacan los sobresaltos del derbi madrileño y la pujanza en el marcador de Nervión. Athletic y Sporting también miran más arriba que abajo.


La madurez futbolística de Jesús Navas
Por poco que haga, y ante el Villarreal no fue su mejor partido, Navas siempre aporta una perspectiva de fútbol que nos sorprende, porque se encuentra en vías de extinción. La perspectiva del extremo, ese futbolista que convierte la estrechez de la banda en el motor de un equipo. Cerca de cumplir 24 años, Jesús ha aprendido a tomar las decisiones correctas, ha completado su formación. Ya sabe cuando arrancar, cuando centrar, cuando se necesita chutar a puerta. Y es quizá esa madurez futbolística lo que la trae también una estabilidad emocional, la suficiente al menos para pedir a Del Bosque que le convoque. Así lo hará Vicente, un enamorado de los extremos que juega con el sistema ganador que le legó Luis, claro, pero que sueña con disponer en Suráfrica de alguien como Navas. Un futbolista distinto, un recurso fantástico por si en algún momento no funciona el tiqui-taca.
La gran jugada de mista sigue en 1998
Aún le quedan pellizcos de fútbol a Mista, crack de urgencia en Getafe para ese Deportivo que, sorpresa gorda, se ha subido en la tabla a la chepa de los grandes. Mista, que no llegó a crack y al que ninguna gran actuación conseguirá quitarle el titular de su carrera a lo ocurrido en 1998, cuando acababa de alumbrar su carrera profesional. Animado por el dinero del Tenerife, el entonces canterano del Madrid se convirtió en el primer revolucionario que se acogió al ya famoso decreto 1.006, saltarse a la torera una cláusula de rescisión. Cuatro equipos y más de una década después, en el otoño de su fútbol, nadie sabrá nunca si aquella fue la mejor o la peor jugada de Mista.
Gurpegi se sentó en el diván del gol
Dormimos fútbol, cantamos fútbol, comemos fútbol y vivimos fútbol. Es ésta una sociedad redonda y si un balón se presentara a las elecciones ganaría por mayoría aplastante. Gritar, cantar, celebrar un gol: la manera más efectiva de descargar frustraciones. Qué decir de marcarlo. Hablamos del athletico Gurpegi, que tras cumplir aquella pesadilla de sanción por dopaje regresó a los terrenos sin ruido, jugando poco y brillando menos. Cuatro años llevaba sin probar la red hasta que ayer, en Santander, volvió a anotar un tanto. Seguro que el navarro se liberó de algún trauma, que se sintió de nuevo futbolista de verdad. No existe diván más mullido que el gol.
Pedro no, Pedrito
Le agrandaron el nombre por cosas del márketing, pero disiento: debería de seguir llamándose Pedrito ese extremo con alma de nueve que el sábado volvió a golear, dos veces. Pedrito, sí, recalcando un diminutivo que le viene al pelo a su manera minimalista, sigilosa, imprevisible de aparecer por el área y ponerla patas arriba, como un ratón en una cocina repleta de señoras. En este Barça, los de arriba son hombres orquesta que juegan por dentro y por fuera, que presionan y se meten en el área para resolver los partidos. Pedrito, además, ha mamado esa filosofía culé de pedir a los alas mucho más que ocupar la banda y asistir a los delanteros. Bendición para Guardiola, que rebautizó al canario a principios de año y que seguramente le rinde homenaje en la intimidad. Le llama 'Don Pedro'.
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El personaje: Casillas
Sonaban tambores de gesta, aires de remontada en el Calderón cuando, en un descuento de infarto, el Kun encaró sin grilletes la portería del Madrid para poner el empate y desatar la locura... Y otra vez, (ya había salvado una ante Simao), voló Casillas para salvar a la chica despavorida. La Prensa ya tenía héroe; el Kun y el Atlético, demonio. El madridismo, ángel, ese mismo ángel de la guarda que ya lleva diez años dando titulares agradables. Antes de esta era Iker, los guardametas salían poco en las portadas, servían más de secundarios, incluso de atrezzo, que para un papel estelar. Apenas se les pedía, dice entre sabio y sarcástico Di Stéfano, que no metieran dentro las que iban fuera. Casillas, a pesar de su discreción, vive con la personalidad y el aura de un pichichi. Es el hombre más sexy y más simpático, el yerno perfecto, el tipo que pondríamos a pilotar el avión. Lástima que cueste tanto darle el Balón de Oro a un portero, sólo lo tiene Yashin. Aunque a veces habría que sospechar que en realidad no es que no quiera, es que France Football no se atreve a lanzarle a Casillas ese Balón de Oro. Los franceses saben que, muy posiblemente, Iker también lo pararía.



